Jubileo Extraordinario de la Misericordia «¡Déjate curar!» ( y 4) Lc 15,11-32

Obispo Perez Pueyo - 02Mons. Ángel Pérez Pueyo            El corazón del Padre

¡Cuánto hubiera deseado el padre, tal como lo relata la parábola de Jesús, hablar con ellos, como hacéis vosotros con vuestros hijos, advertirles de los peligros que les acechaban y convencerles de que en casa podrían encontrar todo lo que estaban buscando en otros lugares!

Pero su amor, verdadero, no podía forzar, obligar ni empujar. Da libertad para rechazar o responder. Quiere que sus hijos sean libres. Libres para amar.

Este es el Dios en el que creo: un Padre que extiende sus brazos en una bendición llena de misericordia, sin forzar a nadie… siempre esperando. Su único deseo es bendecir. No quiere castigar. Ya hemos recibido demasiados castigos con nuestros caprichos.

Dios me busca, sale a mi encuentro y está deseoso de llevarme a casa.

¿Cómo puedo dejar que Dios me encuentre?

¿Cómo puedo dejar a Dios que me conozca?

¿Comprenderé la alegría de Dios, me dejaré abrazar por Él?

La alegría es el mayor signo de credibilidad

Pero no debemos confundir la alegría con el cinismo. Los cínicos buscan la oscuridad allí donde van. Siempre señalan los peligros que acechan, los motivos viciados y los motivos ocultos. Llaman a la confianza, ingenuidad, a la atención, romanticismo, y al perdón, sentimentalismo. Sonríen con desprecio ante el entusiasmo, ridiculizan el fervor espiritual y desprecian el comportamiento carismático.

Convertirse en el Padre Mi vocación última es la de ser como el Padre y vivir su divina compasión en mi vida cotidiana.

Tal vez la afirmación más radical que hizo Jesucristo fue: «sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36), invitándonos nada menos que a ser como Dios. Estoy destinado a entrar en el lugar del Padre y ofrecer a otros la misma compasión que Él me ofrece.

Esta paternidad misericordiosa tiene 3 aspectos:

a) El dolor

Me hace reconocer los pecados del mundo, incluidos los míos, me estremece el corazón y me hace derramar muchas lágrimas por ellos. No hay misericordia sin lágrimas. El dolor es una parte muy importante de la oración.

b) El perdón

Es a través del perdón constante como llegamos a ser como el Padre. Perdonar de corazón es muy difícil. El perdón de Dios es incondicional, surge de un corazón que no reclama nada para sí. El perdón me permite ver más allá de mi muro y saltar ese muro y acoger a los otros en mi corazón sin esperar nada a cambio.

c) La generosidad

El Padre no sólo entrega a su hijo todo lo que le pide, sino que cuando vuelve lo cubre de regalos. Ofrece más, se da a sí mismo sin reservas. Desea entregarle toda su vida. Es el retrato de Dios, cuya bondad, amor, perdón, cuidado, alegría y misericordia no conocen límites. Para llegar a ser como el Padre tengo que llegar a ser tan generoso como Él. Darse a sí mismo, como dice Jesús, es la marca del verdadero discípulo.

En esta paternidad espiritual “hay un vacío” de poder, éxito, fama, o satisfacción fácil. Y por eso, la paternidad es el lugar de la verdadera libertad. Es el lugar donde no hay nada que perder.

Los dos hijos, reflejados en la parábola de Jesús, que están dentro de mí, pueden transformarse poco a poco en padre misericordioso. Esta transformación me lleva a que se cumpla el deseo más profundo de mi corazón intranquilo. Porque ¿puede haber alegría más grande que tender mis brazos y dejar que mis manos toquen los hombros de mis hijos recién llegados, en un gesto de bendición?

Con mi afecto y mi bendición.

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
Acerca de Mons. Ángel Pérez Pueyo 110 Artículos
- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.