Abrimos la Puerta Santa de la Catedral

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar      Queridos diocesanos:

El 8 de diciembre nuestro Santo Padre inauguraba el Jubileo extraordinario de la misericordia con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro. Una de las grandes novedades de este Jubileo es que el Papa quiere que en las Iglesias particulares podamos abrir también la Puerta o Puertas Santas por las que los fieles puedan entrar para ganar la gracia del Jubileo. Nosotros, en nuestra Diócesis, abriremos dos: en la Catedral de El Burgo de Osma, hoy, domingo 13 de diciembre, y en la Concatedral de Soria el próximo domingo 20 de diciembre. A ambas celebraciones están invitados todos los sacerdotes, miembros de la vida consagrada y fieles de la Diócesis, y por cualquiera de las dos Puertas, durante todo el Año Santo, podremos ganar la gracia de la Indulgencia plenaria.

El Jubileo de la misericordia quiere, ante todo y sobre todo, ayudarnos a mirar fijamente a Cristo que es la auténtica puerta por la que recibimos la plena manifestación de la misericordia del Padre. Él acampó entre nosotros precisamente para mostrarnos la identidad de Dios, que es un Padre con entrañas de misericordia, que se compadece de los pecados humanos y no se cansa de ofrecer su acogida y su perdón. Dios es el Padre bueno de la parábola del Evangelio que, cuando el hijo pequeño decide marcharse de casa, le da la parte de la herencia que le corresponde; pero el padre no se olvida de él sino que no se resiste a salir todos los días a ver si su hijo vuelve. Finalmente, cuando un día lo ve volver, su corazón se llena de alegría, corre hacia él y, sin pedirle explicaciones, lo abraza, lo cubre de besos y prepara una fiesta por su regreso.

Esta experiencia maravillosa de la misericordia divina es la que la Iglesia, por medio del Año Santo, quiere que tengamos todos y cada uno de los que somos hijos de Dios: nuestro Padre Dios nos espera, se preocupa por nosotros a pesar de que nosotros estemos lejos de Él o le olvidemos o no le respondamos; Él se alegra cuando nos acercamos a su perdón y nos lo da sin pedirnos explicaciones, feliz y conmovido por nuestra vuelta. Por eso, en este Jubileo extraordinario de la misericordia tiene una gran importancia el sacramento del perdón, como el medio por el que Dios ha querido darnos su misericordia y reparar las heridas que en nosotros ha dejado el pecado. Todos somos conscientes de lo mucho que a tantos cristianos les cuesta confesarse; por eso, este Jubileo es una llamada a todos a acercarnos a este sacramento y experimentar en propia carne el perdón de Dios que no nos reprende sino que, a través del sacerdote, nos da su perdón y se alegra de que hayamos querido acercarnos a Él. Así experimentamos su abrazo de amor, de perdón y de cariño, que nos anima a que volvamos a empezar agarrados de su mano.

El presbítero es el medio a través del que Cristo ha querido que llegue a nosotros el perdón del Padre. No nos debe atemorizar el falso miedo a lo que el sacerdote pueda pensar de nosotros o decirnos sino sólo lo que el sacerdote nos da a través de la absolución sacramental: el perdón de Dios que lo ha constituido mediador entre Él y el pecador. Este Jubileo es un tiempo especial de gracia y de perdón. No desaprovechemos esta oportunidad de reconciliarnos con Dios, con la Iglesia, con los hermanos y con nosotros mismos por medio del sacramento de la reconciliación.

Peregrinemos desde las parroquias a la Catedral o la Concatedral; pongámonos en marcha para participar en este Año Santo y vivamos alegremente la misericordia que el Señor nos ofrece.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 298 Artículos
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.