¿Por qué participar en el Año Jubilar de la Misericordia?

Plasencia Rodriguez Magro AmadeoMons. Amadeo Rodríguez     Queridos diocesanos:

Cuando a través de Iglesia en Plasencia llegue este texto a vuestras manos, será después de otras noticias mías en las que os he animado a participar en el acontecimiento de gracia que es el Año Jubilar de la Misericordia. Os ha llegado la convocatoria a participar en la apertura de la Puerta Santa en la Catedral de Plasencia y también he enviado una Carta Pastoral, que acabo de publicar para preparar el Jubileo en nuestra diócesis, en nuestras parroquias.

Ahora, por si aún os estáis preguntando si merece o no la pena lo que nos está ofreciendo la Iglesia para este Año Jubilar, os ofrezco un elenco de buenas razones para participar activa y conscientemente en todas las posibilidades que vamos a tener para alcanzar la gracia jubilar.

  1. Porque será una oportunidad de gracia para encontrarnos con la misericordia divina, el atributo más precioso del Padre, sembrado en el mundo por el rostro misericordioso de Jesucristo.
  2. Porque al contemplar el misterio de la misericordia encontraremos la fuente de la alegría, de la serenidad y de la paz; ya que recibir y dar el perdón es una condición imprescindible para la felicidad.
  3. Porque al descubrir el amor misericordioso del Padre, se despertará la misericordia que habita en nuestro corazón de hijos de Dios, colmados de su amor.
  4. Porque será para nosotros pecadores una oportunidad maravillosa de descubrir el perdón del Dios misericordioso, que es la clave fundamental para la recuperación del sentido de pecado.
  5. Porque es una ocasión oportuna para que la Iglesia recupere la misericordia como su viga maestra y descubra su misión de ser un signo vivo del amor del Padre, al que ha de hacer presente en medio del mundo como providente, santo y misericordioso.
  6. Porque será para cada uno de nosotros una llamada a hacernos cargo, a través de las obras de misericordia, de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos, especialmente de los más pobres, que son los privilegiados del amor misericordioso de Dios, que nos llama a poner corazón en las miserias humanas.
  7. Porque nos hará recordar nuestra condición de peregrinos y nos situará en camino hacia la meta, que es Cristo, Puerta Santa, en el que nos encontraremos con la misericordia divina, que como gracia jubilar nos da una vida nueva y nos compromete a ser misericordiosos como el Padre.
  8. Porque ayudará a buscar y a vivir con intensidad los tiempos fuertes de la liturgia, cuaresma y pascua, en los que, en la oración, en la meditación de la Palabra de Dios y en la Eucaristía podremos redescubrir el rostro misericordioso del Padre.
  9. Porque una vez más tendremos la oportunidad de poner el sacramento del Perdón en el centro de nuestra vida de seres humanos pecadores, necesitados de misericordia.
  10. Porque será para todos nosotros una acicate apostólico que nos ha de llevar a los demás como misioneros, para un encuentro cargado de humanidad, que sea fuente de liberación, rico en responsabilidad y en el que, como predicadores convincentes de la misericordia, anunciemos la alegría del perdón.
  11. Porque nos hará comprender el profundo vínculo que hay entre justicia y misericordia, tanto en nuestra relación con Dios como en la relación con nuestros hermanos, los hombres y mujeres que viven en un mundo herido e incapaz para el perdón.
  12. Porque por los méritos de Cristo y la intercesión de María Santísima y de los Santos, la vida del cristiano se purifica y se encauza, a través de las indulgencias, por los caminos de la santidad.

Os animo a que, además de reflexionarlas personalmente, las pongáis en común en vuestros grupos parroquiales y así, entre todos, podáis concretar cómo hacerlas realidad en nuestra vida.

Con mi afecto y bendición.

+ Amadeo Rodríguez Magro,

Obispo de Plasencia

Mons. Amadeo Rodríguez
Acerca de Mons. Amadeo Rodríguez 154 Artículos
Mons. Amadeo Rodríguez Magro nació el 12 de marzo de 1946 en San Jorge de Alor (Badajoz). Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Badajoz, del que luego sería formador. Recibió la ordenación sacerdotal el 14 de junio de 1970. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de la parroquia emeritense de San Francisco de Sales (1970-1974), de la que posteriormente sería párroco (1977-1983). Tras obtener la licenciatura en Ciencias de la Educación (sección Catequética) en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma (1983-1986), D. Amadeo fue nombrado por su Obispo, D. Antonio Montero, vicario episcopal de Evangelización y director de la Secretaría Diocesana de Catequesis (1986-1997), siendo también designado vicario territorial de Mérida, Albuquerque y Almendralejo; y finalmente vicario general (1996-2003). Fue además secretario general del Sínodo Pacense (1988-1992) y secretario de la conferencia de Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (1994-2003). En 1996 fue nombrado canónigo de la Catedral de Badajoz, cuyo cabildo presidió de 2002 a 2003. Realizó su labor docente como profesor en el Seminario, en el Centro Superior de Estudios Teológicos, en la escuela diocesana de Teología para Laicos (1986-2003) y de Doctrina Católica y su Pedagogía en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura (1987-2003). También formó parte del consejo asesor de la Subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española. El 3 de julio de 2003 San Juan Pablo II le nombra obispo de Plasencia y recibe la ordenación episcopal en la Catedral de Plasencia el 31 de agosto de 2003. En la Conferencia Episcopal Española es el vicepresidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y presidente de la Subcomisión Episcopal de Catequesis desde 2014, de la que ya era miembro desde 2003. También ha formado parte de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias de 2005 a 2011. El 9 de abril de 2016 se hizo público su nombramiento como obispo de Jaén. Tomó posesión de su cargo el día 21 de mayo de 2016.