Recibir y ser cauces de la misericordia de Dios

mons Fidel HerraezMons. Fidel Herráez     Queridos hermanos: Me alegra mucho que una de las primeras ocasiones que tengo de dirigirme a todos vosotros sea precisamente para animaros a preparar de forma inmediata el año de la misericordia. La misericordia de Dios “que llena la tierra” (Sal 32 ), y nos alcanza como hijos a todos y cada uno de los que formamos parte de nuestra querida Iglesia diocesana de Burgos: a los sacerdotes, a los consagrados, a los laicos, a mí mismo, el Pastor a quien el Señor me ha encargado estar plenamente entregado a vuestro servicio, y al de todos los hombres y mujeres que caminan a nuestro lado y que necesitan –sean o no conscientes de ello- comprender y llevar adelante su vida de cada día bajo la mirada misericordiosa del Señor.

Nuestro “Dios es rico en misericordia” (Ef 2, 4). Porque “Dios es amor”(1Jn 4,8) y su misericordia es expresión de ese amor incondicional por nosotros, que todo lo perdona, que todo lo renueva, que nos permite afrontar cada jornada de nuestra vida con la esperanza segura de que, por encima de nuestros fracasos, pobrezas, decepciones y pecados, Dios es fiel, nos ama, sigue confiando en nosotros y ante cualquier situación nos da nuevas fuerzas para seguir adelante buscando sus caminos y cumpliendo su voluntad.

Para experimentar la misericordia de Dios en nuestra vida es necesario dejarnos alcanzar por ella, seguros de que “los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan su misericordia” (Sal 32). Ceder a la tentación del cansancio, el desánimo, la falta de esperanza, el orgullo, la huida, la búsqueda de fuentes de felicidad engañosas,… hace que nos cerremos a la misericordia y, por tanto, a la posibilidad de experimentar que la entrega generosa al amor de Dios y a nuestros hermanos puede verdaderamente hacernos felices y llenar completamente nuestro corazón.

Tenemos que salir de nosotros mismos para poder recibir la misericordia de Dios y poder ser después cauce de su misericordia para los demás. Tenemos que salir al encuentro del amor de Dios –que siempre nos precede– y consecuentemente al encuentro de nuestros hermanos, fieles al mensaje de Jesús que nos dice “sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). El año de la misericordia, convocado por nuestro querido Papa Francisco, es una ocasión muy propicia para profundizar en el pozo insondable de la misericordia de Dios y sus exigencias para nuestra vida cristiana. Es un tiempo de gracia, tiempo de salvación, que nos ofrece la posibilidad de acercarnos con arrepentimiento y con confianza en Dios al sacramento de la Penitencia -¡el sacramento de la misericordia!- y de renovar el amor a los hermanos a través de las obras de misericordia espirituales y corporales, con las que servimos a los más necesitados material y espiritualmente.

Sin duda, este año jubilar nos ayudará a orar, reflexionar, dialogar unos con otros, y experimentar con más plenitud la misericordia de Dios, siendo a la vez más misericordiosos con nuestros hermanos. De manera que podamos unir nuestras voces con toda la Iglesia, para cantar cada día las misericordias del Señor.

Os invito a todos a participar el próximo sábado en la apertura diocesana de este Año Jubilar. Saldremos en procesión, a las cinco de la tarde, desde el monasterio de las Madres Salesas y nos encaminaremos hasta la catedral, donde procederemos a la apertura de la Puerta Santa. Una vez en el interior del templo, celebraremos la Eucaristía, sacramento de la misericordia plena de nuestro Señor. Os espero con los brazos abiertos para que todos juntos, como Iglesia que camina en Burgos, dispongamos nuestro corazón para recibir y ser cauce de la misericordia de Dios.

Con mi abrazo fraterno y cordial,

+ Fidel Herráez Vegas

Arzobispo de Burgos

Mons. Fidel Herráez Vegas
Acerca de Mons. Fidel Herráez Vegas 149 Artículos
Fidel Herráez Vegas nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1956. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. Es autor de varias publicaciones sobre Teología Moral Fundamental. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1968-1972: Formador, Secretario y Profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid. 1977-1995: Profesor de Teología Moral Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética “San Dámaso” de Madrid. 1977-1995: Director de la Formación Permanente de las Hermandades del Trabajo de Madrid y Consiliario de jóvenes de las mismas. 1977-1996: Capellán de las Religiosas Irlandesas (Instituto de la B.V. María). 1979-1996: Delegado diocesano de Enseñanza de Madrid. 1979-1995: Miembro Asesor de la Comisión Episcopal de Enseñanza. 1983-1995: Secretario Técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Comunidad Autónoma en los temas de Enseñanza Religiosa. 1986-1995: Presidente del Consejo diocesano de la Educación Católica. 1986-1995: Representante de los Delegados diocesanos de Enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica. 1992-1997: Presidente del Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa Escolar. 1993-1996: Catedrático de Teología Moral Fundamental en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. 1995-2015: Vicario General de la Archidiócesis de Madrid. Desde el año 2011 es el consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. El 14 de mayo de 1996 fue elegido Obispo titular de Cedie y Auxiliar de Madrid, recibiendo la ordenación Episcopal el 29 de junio del mismo año. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Permanente y pertenece a la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1996. El 30 de octubre de 2015 el papa Francisco lo nombra arzobispo de Burgos, tomando posesión de la archidiócesis el 28 de noviembre del mismo año.