“Misericordiosos como el Padre”

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas         Este es el lema de este Año Jubilar, que invita a experimentar la misericordia en la propia vida y muestra, como Iglesia, el rostro del Dios de la misericordia con nuestro talante, ofreciendo sobretodo su perdón y su paz.

El día 8, miércoles, fiesta de la Inmaculada, el papa Francisco abrirá en Roma, en San Pedro, la Puerta de la Misericordia, para iniciar el año del jubileo de la Misericordia.

En todas las catedrales del mundo, el próximo domingo, día 13, se abrirá también la Puerta de la Misericordia. En nuestra Diócesis será a las cinco de la tarde, en la puerta de los Apóstoles, tras una procesión desde la plaza de los Lladoners hasta la Catedral.

Pero también en algunos santuarios, basílicas y en iglesias se abrirán “puertas de la misericordia” el sábado y el domingo durante algunas de las celebraciones habituales. Es así porque el Papa tiene mucho interés en que sean muchos los cristianos que experimenten el abrazo del Padre de la misericordia. En estas páginas podréis encontrar la lista de santuarios e iglesias que he designado para que se pueda recibir la indulgencia jubilar como un momento intenso de un proceso  de retorno a Dios.

Durante el año, como Diócesis, ofreceremos celebraciones y actividades que nos ayudarán a vivirlo. También, desde cada uno de los lugares designados, se ofrecerá un programa propio para que todos puedan gozar de lo que se nos ofrece en este jubileo. Y no olvidemos que jubileo significa “alegrarse”, “alegría”, “gozar”.

Algunas personas  me han preguntado sobre el porqué de este año convocado por el Papa.

Anoto brevemente algunas situaciones vividas durante mi ministerio como sacerdote y obispo desde hace 42 años, constatando que la mayoría de los sacerdotes han vivido algo semejante.

Afirmaciones tras confesiones o conversaciones: “Dios no me puede perdonar”; “aunque me haya perdonado tampoco vivo en paz, porque siento una pena en mi interior que nadie me puede quitar”.

Esto se manifiesta tras escuchar:

–         He sido cobarde y me he avergonzado de manifestar que soy creyente. No habría podido escalar puestos en mi partido político, habría sido el hazmerreír de mi grupo, me habrían considerado retrógrado y me habrían marginado en alguna medida.

 

–         Me he alejado de las celebraciones los domingos por pereza, porque he descuidado la fe, porque no quiero complicaciones, porque he considerado prioritarias otras actividades.

 

–         Siendo odio a ciertas personas por cuestiones de herencia, por heridas recibidas, por traiciones… hasta el punto de desear su muerte.

 

–         Para enriquecerme personalmente no he tenido escrúpulos en calumniar, mentir, ser injusto con la paga de los servidores y trabajadores, no he procurado mantener la empresa y sus puestos de trabajo, he manipulado facturas y declaraciones fiscales.

 

–         No he sido responsable en mi trabajo profesional, y me doy cuenta de que esta actitud ha provocado perjuicios a otras personas.

 

–         Con frecuencia he sido infiel a mi compromiso matrimonial, pese a mantener exteriormente una actitud hipócrita. He roto el compromiso matrimonial divorciándome, sin tomarme un tiempo de reflexión, sin solicitar consejo, de conversión…

 

–         He impedido nuevas vidas abortando… o excluyendo hijos cuando en consciencia tengo capacidad para tener.

Y así podríamos continuar…

Pues este Año Jubilar nos presenta una gran ocasión para que vivamos plenamente el amor misericordioso de Dios el Padre, que nos espera para abrazarnos, devolvernos la paz y romper para siempre estos nudos que nos atan y que son un desasosiego que nos impide el gozo interior.

¿Sabremos aprovechar este Año Jubilar?

Como Iglesia diocesana tenemos la responsabilidad de ofrecerlo, pero depende de cada cual que se convierta en una gran oportunidad para nuestra vida.

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 370 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.