Luis Manuel Romero Sánchez: “La Iglesia se tiene que dejar inspirar por el principio de la misericordia”

Mérida-Badajoz Luis Manuel Romero SánchezLuis Manuel Romero Sánchez, Doctor en Teología Bíblica, es el director del Instituto de Ciencias Religiosas “Santa María de Guadalupe” en Mérida-Badajoz. ha concedido una entrevista a la publicación diocesana Iglesia en Plasencia, que ahora reproducimos.

-¿Por qué dice que la misericordia es la gran olvidada?

–Porque durante muchos siglos, el tema de la misericordia, ha pasado desapercibido en los tratados de teología, en los documentos eclesiales y en los diccionarios de teología bíblica. Ni siquiera el Magisterio de la Iglesia le ha dado un relieve especial a esta categoría.

No asistimos a su recuperación hasta el siglo XX, en el discurso de apertura del Concilio Vaticano II, cuando el Papa Juan XXIII, se refiere a la misericordia, como la medicina que hay que utilizar en la Iglesia antes que levantar el arma de la severidad.

El Papa que más la impulsará será san Juan Pablo II, que le va a dedicar la segunda encíclica de su pontificado “Dives in misericordia” (1980). Para el Papa Wojtyla la tarea principal principal de la Iglesia es el anuncio de la misericordia.

Y sin lugar a dudas, el Papa Francisco, con la convocatoria del Jubileo de la Misericordia, también va a ayudar en esta rehabilitación de la palabra “misericordia”, de modo que poco a poco ocupe el puesto que siempre debió tener y que hoy se reclama.

–¿Qué actitudes nos muestran la misericordia divina de Jesús?

–Si nos acercamos a los evangelios, podemos descubrir en muchas de sus páginas las actitudes misericordiosas de Jesús. Su vida pública es todo un despliegue de amor y de misericordia frente a todas las formas de miseria humana, con todos aquellos que física o moralmente tenían necesidad de piedad y compasión, de ayuda y sostén, de comprensión y de perdón, por los que él no sólo acude a su poder taumatúrgico, sino que se enfrenta incluso con la mentalidad estrecha y hostil del ambiente con tal de hacer el bien y sanar a todos.

Contra los fariseos, escribas y doctores de la ley, enredados en el formalismo jurídico, Jesús afirma decididamente la primacía del amor y del perdón, tomando prestadas las palabras del profeta Oseas (6,6): “Misericordia quiero y no sacrificios” (Mt 9,13; 12,17).

Jesús viene presentado en los evangelios como una persona que siente compasión, misericordia, por los que no cuentan para nadie (personas sencillas, sin altos cargos, anónimos, ciegos, leprosos, endemoniados, publicanos, mujeres) y que se podría pensar que tampoco cuentan para Dios.

Hasta tal punto se identifica Jesús con el sufrimiento de esta gente, que no sólo son los evangelistas quienes subrayan el sentimiento de compasión de Jesús, sino que él mismo, en primera persona lo dice: “siento compasión de esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen nada que comer…” (Mc 8,2; Mt 15,32).

-¿Qué parábolas reflejan esa misericordia?

Hay tres parábolas que cualquier lector familiarizado con la Biblia identifica como “las pará- bolas de la misericordia”: la oveja perdida (Lc 15,1-7), la moneda perdida (Lc 15,8-10) y el hijo pródigo (Lc 15,11-32).

Además de ellas, el evangelista Lucas narra otras cinco, que son: a) los dos deudores y su acreedor (Lc 7,41-43), b) el buen samaritano (Lc 10,29-37), c) el rico y el pobre Lázaro (Lc 16,19-31), d) el juez inicuo y la viuda importuna (Lc 18,1-8), e) el fariseo y el publicano en el Templo (Lc 18,9-14).

Curiosamente, excepto la pará- bola de los dos deudores y su acreedor (Lc 7,41-42), el resto se sitúa en el largo camino que describe Lucas de Jesús hacia Jerusalén y que ocupa desde 9,51 hasta 19,28. De este modo, se está intentando transmitir al lector que la misericordia no es una actitud dada y aprendida en un momento concreto y que ya uno la tiene para siempre, sino que se trata de un modo de ser que se va aprendiendo en el seguimiento, en el camino de la vida, recorrido, como los discípulos, junto a Jesús.

–¿Por qué es necesario hablar de misericordia?

–Porque estoy convencido que ese el rostro de Dios, que se nos ha manifestado en Jesucristo. Además, en el momento actual, cuando hay tanta gente que está sufriendo por diversas causas (falta de trabajo, enfermos, personas solas…) la Iglesia se tiene que dejar inspirar por el principio de la misericordia y así va a ser más creíble en esta sociedad.

–¿Cuáles son los rostros de la misericordia misericordia?

–A la luz de la contemplación y el análisis de las actitudes y pará- bolas de la misericordia, desde mi punto de vista, podemos destacar siete rostros de la misericordia divina: a) la misericordia es gratuidad, b) la misericordia es mirar con el corazón, c) la misericordia “duele”, d) la misericordia es cercanía, e) la misericordia es salida, f) la misericordia es perdón, g) la misericordia es alegría.

(Iglesia en Plasencia)

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