Adviento: viene el Señor

Tortosa Obispo Enrique BenaventMons. Enrique Benavent         El comienzo del tiempo de Adviento, que nos anuncia la próxima celebración de la fiesta de Navidad, hace resonar de nuevo en nuestros oídos y en nuestros corazones un mensaje de esperanza: Dios, al enviar a su Hijo único al mundo, cumplió la promesa de salvación que había hecho a su pueblo. Además, ha cumplido esa promesa de una forma mucho más generosa de lo que se esperaba: el amor y la gracia de Dios no son únicamente para el Pueblo de las promesas, sino para toda la humanidad.

Tal vez muchas personas, cuando se aproximan estos días, se sienten un poco incómodas. Oyen una palabra de esperanza mientras viven situaciones personales, familiares, humanas, laborales, etc., que no les ofrecen motivos para esa esperanza, ya que no acaban de encontrar una salida a su situación, ni ven una luz que les ayude a orientar su vida. Por otro lado, parece que estas celebraciones nos llevan a un mundo ficticio, que nos trasladan a una realidad que responde más a nuestros deseos que a la verdad de la vida de cada día. Parece que cuando acaban las fiestas de Navidad se vuelve a la verdadera realidad.

Si esto es así, ¿qué valor tiene ese mensaje de esperanza que resuena en el tiempo de Adviento? ¿qué verdad tienen esas palabras? ¿no se querrá mantener viva una ilusión que en el fondo no responde a la verdad de las cosas? Una mirada superficial de la vida nos podría llevar a pensar así. Ahora bien, el tiempo de Adviento nos anuncia que Dios ha enviado a su Hijo al mundo, que lo ha hecho porque nos ama, y es en Él en quien encontramos la razón para esperar y para seguir la lucha en nuestra vida.

Cuando hablamos con personas que pasan por momentos de sufrimiento y entramos en el fondo de su corazón, descubrimos que aquellas que piensan que no son amadas por nadie son las que menos motivos tienen para la alegría. La falta de amor es la razón fundamental por la que tantos hombres y mujeres han perdido la esperanza. Al enviar a su Hijo, Dios quiere que Él se haga nuestro hermano. El Hijo de Dios se hace uno de nosotros, se une a toda la humanidad y, de esta manera, nos muestra humanamente el amor de Dios a todos.

El Adviento quiere ayudarnos a reavivar la esperanza en el corazón de la humanidad: si Dios nos ha dado al su Hijo, ninguna persona puede llegar a pensar que nadie la quiere, porque aunque se pueda dar el caso de que alguien no se sienta amado por nadie en este mundo, puede tener la seguridad de que Dios no ha dejado de amarlo. Y es ese amor de Dios lo que hace brotar la esperanza que de nuevo se anuncia con la llegada del Adviento.

Que acojamos con gozo esta Buena Noticia.

+ Enrique Benavent Vidal

Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 146 Artículos
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.