Francisco alienta a los jóvenes en Uganda a superar las dificultades

ANSA912714_LancioGrande«Por las venas de ustedes corre sangre de mártires y por eso tienen la fe y la vida que tienen ahora. Y esta fe y esta vida es tan linda que se la llama “la perla de África”», expresó Fancisco en el encuentro con los jóvenes en Kololo Air strip de Kampala.

«Siempre se puede», insistió el Obispo de Roma. Nuestra vida es como una semilla. Para vivir hay que morir y morir a veces físicamente como los compañeros de Emanuel, morir como murió Carlos Lwanga y sus compañeros mártires. Pero a partir de esa muerte hay una vida, una vida para todos, si yo transformo lo negativo en positivo, soy un triunfador. Pero eso solamente se puede hacer con la gracia de Jesús.» Y preguntó: «¿Están seguros de esto?». A cada pregunta los jóvenes ugandeses gritaban ¡Sí! «¿Están dispuestos a transformar en la vida todas las cosas negativas en positivo? ¿Están dispuestos a transformar el odio en amor? ¿Están dispuestos a querer transformar la guerra en la paz? Ustedes, tengan conciencia que son un pueblo de mártires».

De pié junto al atril preparado para el discurso el Papa dejó los papeles desde el inció y habló en español: «Jesús puede cambiarte la vida. Jesús puede tirarte abajo todos los muros que tenés delante. Jesús puede hacer que tu vida sea para los demás. Algunos de ustedes me puede preguntar:»¿para esto hay una barita mágica?». Si vos querés que Jesús te cambie la vida pedile a él. Esto se llama rezar. Les pregunto, ¿ustedes rezan? ¡Si!, responden. Hay que rezarle a Jesús porque él es el salvador. Nunca dejen de rezar. La oración es el arma más fuerte que tiene un joven. Jesús nos quiere».

El Sucesor de Pedro en peregrinación misionera en Uganda concluyó: «Les pido estas tres cosas: 1. Superar las dificultades.  2. Transformar lo negativo en positivo. 3. Oración a Jesús que lo puede todo. Jesús que entra en nuestro corazón y nos cambia la vida. Jesús que vino para salvarme y dio su vida por mí. Rezar a Jesús porque él es el único señor y como en la Iglesia no somos huérfanos y tenemos una madre, rezar a nuestra madre».

Transcripción de las palabras del Papa Francisco a los jóvenes de Uganda en el Kololo Air strip,

(Por Guillermo Ortiz, S.J.)

«Escuché con dolor en el corazón, el testimonio de Winnie y de Emmanuel, pero a medida que iba escuchando me hice una pregunta: ¿una experiencia negativa puede servir par algo en la vida?

Tanto Emmanuel como  Winnie han sufrido experiencias negativas. Winnie pensaba que no había futuro para ella, que la vida para ella era una pared por delante. Pero Jesús le fue haciendo entender que en la vida se puede hacer un gran milagro: transformar una pared en horizonte. Un horizonte que me abra el futuro. Delante de una experiencia negativa, muchos de los que estamos acá hemos tenido experiencias negativas; siempre está la posibilidad de abrir un horizonte, de abrirlo con la fuerza de Jesús. Hoy Winnie transformó su amargura en esperanza y esto no es magia. Esto es obra de Jesús porque Jesús es el Señor, Jesús puede todo y Jesús sufrió la experiencia más negativa de la historia, fue insultado, fue rechazado y fue asesinado. Y Jesús por el poder de Dios Resucitó.

Él puede hacer con nosotros lo mismo con cada experiencia negativa, porque Jesús es el Señor. Yo me imagino y todos juntos hagamos un acto de imaginación del sufrimiento de Emmanuel, cuando veía que sus compañeros eran torturados, cuando veía que sus compañeros eran asesinados. Emanuel fue valiente, se animó. Él sabía que si lo encontraban el día que se escapaba lo mataban. Arriesgó, se confió en Jesús y se escapó. Y hoy lo tenemos aquí después de 14 años graduado en ciencias administrativas.

Siempre se puede. Nuestra vida es como una semilla. Para vivir hay que morir y morir a veces físicamente como los compañeros de Emmanuel, morir como murió Carlos Luanga y sus compañeros mártires. Pero a partir de esa muerte hay una vida, una vida para todos, si yo transformo lo negativo en positivo, soy un triunfador. Pero eso solamente se puede hacer con la gracia de Jesús. ¿Están seguros de esto? ¿Están dispuestos a transformar en la vida todas las cosas negativas en positivo? «¡Sí! », responden los jóvenes.

 ¿Están dispuestos a trasformar el odio en amor, están dispuestos a querer transformar la guerra en la paz? Ustedes, tengan conciencia que son un pueblo de mártires. Por las venas de ustedes corre sangre de mártires y por eso tienen la fe y la vida que tienen ahora. Y esta fe y esta vida es tan linda que se la llama «la perla de África». Parece que el micrófono no funcionaba bien. A veces también nosotros no funcionamos bien. Y cuando no funcionamos bien… ¿a quién tenemos que ir a pedirle que nos ayude? No oigo, más alto. A Jesús. Jesús puede cambiarte la vida. Jesús puede tirar abajo todos los muros que tenés delante. Jesús puede hacer que tu vida sea para los demás. Algunos de ustedes me puede preguntar… ¿para esto hay una barita mágica? Si vos querés que Jesús te cambie la vida pedile a él… Esto se llama rezar. Les pregunto… ¿ustedes rezan? ¡Si!, responden.

Rezale a Jesús porque él es el salvador. Nunca dejen de rezar. La oración es el arma más fuerte que tiene un joven. Jesús nos quiere. Les pregunto: ¿Jesús quiere a unos si y a otros no? ¿Jesús quiere a todos?

Jesús quiere ayudar a todos. Entonces abrile la puerta del corazón y dejalo entrar. Cuando Jesús entra en tu vida te lleva a luchar contra todos los problemas que señalo Winnie. Luchar contra la depresión, luchar contra el Sida. Pedí ayuda para superar esas situaciones pero siempre hay que luchar. Luchar con mi deseo y luchar con  mi oración. ¿Están luchando? ¿Están dispuestos a desear lo mejor par ustedes? ¿Están dispuestos a rezar a pedirle a Jesús que los ayude en la lucha? Y una tercera cosa que les quiero decir: todos nosotros pertenecemos a la Iglesia. Y la Iglesia tiene una madre… ¿como se llama?, “¡María!”.

Rezar a la madre. Cuando un chico se cae, se lastima, se pone a llorar y va a buscar a la mamá. Cuando nosotros tenemos un problema lo mejor que podemos hacer es ir donde nuestra madre y rezarle a María nuestra madre. ¿Están de acuerdo?

Tres cosas: Superar las dificultades, transformar lo negativo en positivo y orar a Jesús que lo puede todo. Jesús que entra en nuestro corazón y nos cambia la vida. Jesús que vino para salvarme y dio su vida por mí. Rezar a Jesús porque él es el único señor y como en la iglesia no somos huérfanos y tenemos una madre, rezar a nuestra madre y ¿cómo se llama nuestra madre?, “¡María!”. Más fuerte… “¡María!”.

 Les agradezco mucho que quieran escucharme, que quieran transformar, luchar con Jesús al lado y sobre todo les agradezco que tengan más ganas que  nunca de rezar. Y ahora los invito a rezar juntos a nuestra madre para que nos proteja.

«Dios te salve María…»

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