¡Jesús, el Señor, ha venido, viene y vendrá!

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons.  Francesc Pardo i Artigas      Adviento significa que alguien viene, que está viniendo. Ja sabemos que este alguien es Jesús.

Es del todo necesario, en este tiempo litúrgico, aprender a conjugar los tres tiempos del verbo venir: el pasado, el presente y el futuro.

En efecto, Jesús ha venido a nuestra historia humana, pero sigue viniendo hoy, y vendrá o volverá como Señor glorioso para llevarla a la plenitud.

Por ello durante este tiempo es necesario vivir estas tres dimensiones del adviento o de la venida de Jesucristo.

¿Cómo hacerlo? La consigna es estar atentos, ¡velar!

 

Jesús ha venido a nuestra historia humana

Cada año, el adviento nos ayuda a preparar la celebración de la primera venida de Jesús, la celebración de la Navidad.

Esta preparación ha de ayudarnos a vivir el auténtico sentido de la Navidad, que es principalmente contemplación, admiración, gratitud, porque con el nacimiento de Jesús se ha manifestado el amor de Dios a nuestra humanidad. En la historia de la humanidad se ha vivido un hecho impensable, único: Dios en Jesús se ha hecho carne de nuestra carne y sangre y ha convivido entre nosotros. Éste es el gran motivo de la “fiesta”. Para que lo vivamos, y no nos quedemos únicamente en una fiesta de buenos sentimientos, que nos puede dejar más vacíos, debemos prepararnos durante estas semanas.

 

Jesús viene hoy a nuestra vida y a nuestra historia

El Señor viene ahora como Señor Resucitado y con signos humanos para acogerlo. Se nos da por medio de la Iglesia, de forma muy especial por medio de los sacramentos, la predicación yla caridad. Ciertamente  que nos sigue hablando, amando, sirviendo, sanando, perdonando, acompañando…

Este adviento ofrece nuevas oportunidades a nuestra vida cristiana. Podemos vivir algo nuevo, podemos reafirmar nuestra confianza en Jesús, podemos estar más dispuestos a acogerlo a través de los sacramentos y de las personas, escucharlo y hablar con él en la plegaria, rehacer la experiencia que está en nosotros cada día.

Jesús, en palabras que recoge el evangelio de este domingo —“en la tierra angustia de las gentes, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo”—, resume con mucha finura todo cuanto nos sucede a causa de los males y los sufrimientos provocados por los hombres, guerras, asesinatos, violencias, injusticias… y al mismo tiempo por los efectos que pueden tener los fenómenos naturales, sobre todo entre las poblaciones más débiles y con menos recursos. Es cuando proclama: “Entonces  verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”.

Es decir, en todos los momentos de la vida que calificamos como difíciles, desastrosos, incomprensibles, cuando parece no haber salida, que todo está perdido…, es cuando necesitamos creer y confiar en que el Señor viene a liberarnos, a salvarnos.

 

Jesús volverá a nuestra vida y a nuestra historia

¿Dónde acaba la propia vida humana y cómo acabará la historia de la humanidad si la muerte es el horizonte final?

El adviento nos activa la esperanza en que la vida personal y la humanidad acaban con Jesucristo, gozando de la salvación en plenitud. Se nos propone, sobre todo, reforzar, hacer más fuerte nuestra esperanza, porque la oscuridad, la congoja, el desánimo del día a día, no nos impidan vislumbrar y vivir anticipadamente hacia dónde se encamina la propia vida e historia.

Velemos pues, porque Jesucristo, el Señor que ha venido, viene hoy y volverá.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 371 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.