Comenzamos el Adviento

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

Comenzamos hoy el tiempo litúrgico del Adviento, un tiempo de espera y esperanza por la venida de Cristo. El Adviento conmemora aquella primera venida de Cristo al mundo como Salvador, actualiza la conciencia de la presencia de Dios en nuestro mundo, y nos llama a estar bien despiertos y preparados para la segunda venida de Cristo en majestad al final de la historia.

En este primer domingo se nos hace una llamada a estar despiertos a los signos de los tiempos, a los signos que el Señor nos da de su presencia en medio de nosotros. No podemos dejar que se nos embote la mente con el placer o el dinero y que esto nos impida descubrir los signos de la presencia de Dios en el mundo, en nuestra vida. Y es que continuamente Dios nos está dando signos de su presencia aunque para que nos demos cuenta de ellos es necesario que no hagamos dioses a las cosas y que sirvamos al Dios verdadero que llena nuestra vida.

Estamos viviendo en un ambiente social en el que el ser humano se niega a reconocer la presencia de Dios en los acontecimientos de la vida, en la vida propia y de los demás, porque se ha constituido dios de sí mismo: él dicta sus propias normas de comportamiento, él delimita su libertad según sus intereses, etc. El ser humano actual se ha dejado dominar y absorber por los ídolos del poder, del dinero, del gozar sin moral y se ha convertido en alguien incapaz de valorar la presencia y la necesidad del verdadero Dios en la vida. Absorto por los valores mundanos se niega a pensar que Cristo, que entregó su vida para la salvación del género humano, está presente en su vida y se manifiesta a través de distintos signos, y que un día vendrá glorioso con poder y majestad.

Nuestra liberación ya se ha hecho presente con la primera venida de Cristo al mundo pero es necesario que le reconozcamos presente en nuestro mundo, en nuestra vida, en los acontecimientos de cada día. Él quiere venir a cada uno de nosotros para transformarnos, para querernos y dar un nuevo sentido a nuestra vida, por encima de lo que el mundo valora. Jesús nos advierte del peligro que tenemos de dejarnos embotar por lo que el mundo valora y no darnos cuenta de que Él está en medio de nosotros. Nos pide vivir un peculiar estilo de vida, que es el que Él nos transmitió como importante y del que un día nos pedirá cuenta.

El mensaje del Evangelio de este domingo nos urge a tener la mente bien despierta para conocer lo que sucede a nuestro rededor, para ser conscientes de que Dios se interesa por nosotros y que nosotros no podemos desinteresarnos de Él ni ser indiferentes a su mensaje ni vivir como si Él no existiera; en la aceptación de su Persona y de su mensaje consiste la preparación para su última venida al final de los tiempos. Necesitamos estar bien fortalecidos internamente para vivir el estilo de vida que Jesús nos propone para que, como nos dice San Pablo en la segunda lectura de la Santa Misa de este domingo, “cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de todos sus santos podamos presentarnos santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre” (1 Tes 3, 13)

Aprovechemos este tiempo de gracia que es el Adviento para vivir verdaderamente según el mensaje de Cristo y prepararnos para recibir, en cualquier momento, la llamada a rendirle cuentas de nuestro amor a Él y a los hermanos. ¡Feliz Adviento para todos!

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.