Preparando el Año de la Misericordia

Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano       El Papa Francisco nos ha convocado a un Año Jubilar dedicado a la Misericordia. En un gran regalo que el Santo Padre hace a la Iglesia Universal y que recibimos con alegría y responsabilidad. Se iniciará el próximo 8 de diciembre con la apertura de la Puerta Santa en Roma y el fin de semana siguiente tendrá lugar esa inauguración en el resto de las diócesis. En la nuestra la celebración de apertura tendrá lugar el sábado 12 en la Catedral de Teruel. Estamos, pues, muy cerca del inicio del Año Jubilar que se clausurará el 20 de Noviembre de 2016 en la fiesta litúrgica de Jesucristo Rey del Universo. Estoy seguro que serán muchas las iniciativas que se desarrollen a nivel diocesano, arciprestal y parroquial para ayudarnos a vivir esta gozosa propuesta. Pero es también muy importante nuestra preparación personal.

El Papa Francisco, en la Bula de Convocatoria del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, nos invita a vivir este año a la luz de la Palabra de Dios. Sí, puede ser un excelente camino de preparación el seleccionar durante las próximas semanas algunos textos bíblicos que nos hablen de la misericordia de Dios o algunas lecturas propicias, a modo de lectura espiritual, que nos ayuden a ir redescubriendo la grandeza de la Misericordia de Dios y a convertirnos, como nos reclama el lema del Año Jubilar, en “Misericordiosos como el Padre”.

A adentraros en la fuerza de la Palabra de Dios os invito yo también. Por eso me atrevo a sugeriros algunos textos en consonancia con la exhortación del Papa. El Antiguo Testamento nos narra de un modo singular las acciones salvíficas de Dios, henchido de misericordia. Pero el Papa se fija especialmente en algunos Salmos: “eterna es su misericordia” rezamos en el salmo 136, mostrando expresamente ese atributo de Dios. En otros nos muestran la grandeza de esa misericordia actuando entre los débiles: “el Señor libera a los cautivos, abre los ojos al ciego y levanta al caído; el Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda; el Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados”. No estamos ante una teoría hermosa, no. Estamos ante las entrañas de Dios que se conmueven ante el sufrimiento de su pueblo y le mueve a actuar en su favor. Estos son algunos de los salmos que nos hablan de la Misericordia de Dios: 25, 41, 42 y 43, 51, 57, 92, 103, 119 y, el ya mencionado, 136. Acogerlos y rezarlos.

También el Nuevo Testamento nos presenta a Jesús con un corazón lleno de misericordia que le lleva a vivir su pasión y muerte consciente del gran misterio del amor de Dios que habría de cumplirse en la cruz. Pero Jesús expresa la fuerza de la misericordia de Dios a través de algunas parábolas, con la clara intención de que la gente las acoja y las haga vida. Entre ellas destacan: los dos deudores del acreedor (Lc 7, 36-50); el buen samaritano (Lc 10, 25-37); la oveja y la moneda perdidas y encontradas (Lc 15, 1- 10); el hijo pródigo (Lc 15, 11-32) o la del fariseo y el publicano (Lc 18, 9-14). Son magníficas enseñanzas de Jesús que os invito a llevar a vuestra oración personal para preparar adecuadamente el Año de la Misericordia.

Y, como lectura espiritual, “no podemos olvidar la gran enseñanza que san Juan Pablo II ofreció en su segunda encíclica “Dives in misericordia”, que en su momento llegó sin ser esperada y tomó a muchos por sorpresa en razón del tema que afrontaba”. (Misericordiae Vultus nº11). Francisco subraya en ella dos temas en particular: por una lado el olvido del tema de la misericordia en la cultura presente y por otro la necesidad de anunciar y testimoniar la misericordia en el mundo contemporáneo. Y os sugiero que leáis también con detenimiento la “Misericordiae Vultus” del Papa Francisco en la que encontrareis muchas de las cuestiones que os presento en estas líneas y otras muchas para preparar a conciencia este Año Jubilar.

Os propongo mucha tarea; pero soy consciente que la oración y la lectura de todos estos textos nos pueden ayudar a introducirnos de manera ilusionada y activa en la celebración del Año Jubilar de la Misericordia.

 + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.