Los cristianos se preparan para la Navidad

Mons. Salvador Gimenez VallsMons. Salvador Giménez         Desde una mentalidad de fe la fiesta cristiana de este domingo, Jesucristo, Rey del Universo, no resulta chocante ni tiene connotaciones políticas como se nos presenta en la actualidad. Es un título que aparece en el Antiguo Testamento y quería designar a Dios en el punto más alto de una posible pirámide humana de población. El más importante, el que ejercía más poder, el que poseía la gloria popular se le llamaba rey o príncipe como queriendo indicar la primacía en todos los niveles. Y así era considerado en la realidad de cualquier sociedad. Y, por supuesto, Dios aparece en el punto más alto en su relación con los hombres.

En el Nuevo Testamento se le aplica a Jesucristo. Todos recordáis algunas frases que anuncian su nacimiento, la pregunta formulada por Poncio Pilato o la inscripción en la cruz señalando la personalidad del ajusticiado. Al concepto rey le corresponde el nombre de la sociedad que dirige y orienta: el reino. Y todos sabemos que Jesús vino a anunciar el Reino de Dios y propuso un sinfín de ejemplos y parábolas para que todos entendieran a qué se refería. No resultó fácil; los mismos Apóstoles, tras muchas horas de escucha, todavía confundían el tipo de reino que Jesús anunciaba. Hemos descubierto que se trataba de un Reino universal y eterno: Reino de verdad y de vida, Reino de santidad y de gracia, Reino de justicia, de amor y de paz. Cualquier reino está habitado por unos súbditos quienes, en el caso que nos ocupa, somos nosotros no como servidores de un ser que manda sin escrúpulos sino como amigos del Señor. Es un regalo pertenecer y ser responsables de este Reino que, con su gracia, edificamos, construimos, habitamos y anunciamos a nuestros coetáneos.

Con la fiesta de la realeza de Cristo la Iglesia termina el año. El próximo domingo empezamos de nuevo el año con la preparación de la venida de Jesucristo como el Mesías de Dios anunciado por los profetas y esperado por todo el pueblo de Israel.

Llamamos los cristianos a este tiempo de preparación Adviento. Son cuatro semanas en las que nuestras comunidades se esfuerzan en escuchar con intensa atención la Palabra de Dios, en celebrar con mayor esperanza los sacramentos y en disponer nuestro corazón para que la presencia de Jesús lo encuentre bien dispuesto a compartir nuestros bienes, a amar a todos sin exclusiones y hacer realidad en el marco de esta sociedad las promesas mesiánicas basadas en el derecho, en la justicia y en la paz. Aquí tenemos un campo enorme para su desarrollo en lo que afecta a muchos hermanos nuestros: los refugiados, los inmigrantes, los excluidos, los sin techo, los enfermos no atendidos, las víctimas de la guerra y del terrorismo, los ancianos y los niños abandonados.

El Nacimiento del Señor nos exige un cambio de corazón. Y en ocasiones no resulta fácil llevarlo a cabo. Por ello nos hace falta los días de preparación para conformar nuestro interior a las exigencias navideñas. Todos los aspectos exteriores: luces, música, regalos y comidas no pueden llenar nuestras aspiraciones personales o las ansias de cambio. Son pequeños puntos que nos recuerdan la época del año en que vivimos y ahí acaba todo. Los cristianos nos pedimos mucho más para que esa virtud tan repetida durante estos días, la esperanza, tenga su plenitud. Además os quiero dar un consejo para este tiempo del Adviento: la lectura pausada y atenta de un profeta del Antiguo Testamento. Os ayudará en vuestra reflexión. Durante el año se proclamará en las Eucaristías dominicales el evangelio de san Lucas, llamado también el de la ternura y la misericordia de Dios. Meditad con detención su contenido. Os acercará con el estilo de Cristo a la realidad de vuestros hermanos.

+Salvador Giménez

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.