Carta pastoral en apoyo de ‘Vida Ascendente’

Mons. Juan José AsenjoMons. Juan José Asenjo      A diferencia de las asociaciones, no tiene obras ni actividades propias. Sus miembros se comprometen libremente en el apostolado asumiendo su responsabilidad y encarnados en su entorno, tratando de humanizar y cristianizar las estructuras sociales y de ser luz, sal y levadura en los lugares en los que se entreteje su vida.

Por ser un movimiento eclesial, sus miembros acentúan su sentido de  pertenencia a la Iglesia y su conciencia de que han recibido de Cristo la misión de ser evangelizadores, misión que deben llevar a cabo en comunión estrecha con el ministerio jerárquico, con los obispos y los sacerdotes, pues su implantación es diocesana y parroquial. El lugar propio del desarrollo del movimiento es la diócesis y la parroquia. Por ello, deberá estar siempre dispuesto a colaborar en los proyectos y planes pastorales de la diócesis y en las actividades apostólicas de la parroquia.

Figura importante en Vida Ascendente es el sacerdote consiliario encargado del acompañamiento de los grupos. Los responsables del movimiento deben trabajar en estrecha colaboración y comunión con los consiliarios. La “Guía del animador” lo expresa claramente: “Laicos y sacerdotes solos no podemos nada. Laicos y sacerdotes juntos, lo podemos todo. Juntos somos el Pueblo de Dios al servicio del mundo”.

Los miembros de Vida Ascendente son personas jubiladas y mayores. El movimiento quiere ser un medio para que estas personas descubran su lugar en la Iglesia y encuentren nuevos espacios y modos de apostolado. El movimiento acoge a hombres y mujeres a partir de los sesenta años, bien jubilados o a punto de jubilarse, cuando los hijos se han casado o se han emancipado y el matrimonio se encuentra en una situación nueva, solos, con  lo que podríamos llamar el síndrome del “nido vacío” y un modo nuevo de vida, muy diferente al que han llevado hasta  entonces.

Puesto que la jubilación y las circunstancias descritas no pueden significar una dimisión en el cultivo de la vida interior y en el apostolado, Vida Ascendente ayuda a estas personas a seguir creciendo en la fe y a continuar aportando toda su riqueza espiritual y humana a la Iglesia y a la sociedad.

El carisma de Vida Ascendente descansa sobre tres pilares fundamentales: la espiritualidad, el apostolado y la amistad. Sus miembros se reúnen periódicamente en pequeños grupos para compartir la fe, formarse, rezar juntos y cultivar la comunión con el Señor, conscientes de que “sin Él, nada podemos hacer”. Desde una recia espiritualidad, sus miembros anuncian a Jesucristo resucitado a la comunidad parroquial y muy especialmente a sus coetáneos, de modo que vivan la jubilación en plenitud humana y cristiana. Del trato continuado y sincero y de la comunicación de vivencias e inquietudes brota naturalmente la amistad fraterna que es un tesoro que los miembros de Vida Ascendente cultivan con esmero.

El movimiento enseña además a sus miembros el arte de envejecer con alegría, el arte de seguir siendo útiles y el arte de servir. La jubilación del trabajo no significa inhibición en el servicio a los demás. Los jubilados son millonarios en horas libres que en muchísimos casos emplean en servir a su parroquia en la catequesis, el archivo, la economía, la pastoral de la salud, la Cáritas parroquial, etc. Que Dios  nuestro Señor, que es el mejor pagador, les pague tan buenos servicios.

Para todos, y muy especialmente para los miembros de Vida Ascendente de la archidiócesis, mi saludo fraterno y mi bendición.

 

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

 

Mons. Juan José Asenjo
Acerca de Mons. Juan José Asenjo 306 Artículos
Mons. D. Juan José Asenjo Pelegrina nació en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de octubre de 1945. Fue ordenado sacerdote en 1969. Es Licenciado en Teología por la Facultad Teológica del Norte de España, sede de Burgos (1971). Amplió estudios en Roma donde realizó, desde 1977 hasta 1979, los cursos de Doctorado en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y las Diplomaturas en Archivística y Biblioteconomía en las Escuelas del Archivo Secreto Vaticano y de la Biblioteca Apostólica Vaticana. CARGOS PASTORALES Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en su diócesis de origen, en Sigüenza-Guadalajara, donde trabajó en la enseñanza y en la formación sacerdotal. Estuvo vinculado especialmente al Patrimonio Cultural como Director del Archivo Artístico Histórico Diocesano (1979-1981), Canónigo encargado del Patrimonio Artístico (1985-1997) y Delegado Diocesano para el Patrimonio Cultural (1985-1993). En 1993 fue nombrado Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE, cargo que desempeñó hasta su ordenación episcopal, el 20 de abril de 1997, como Obispo Auxiliar de Toledo. Tomó posesión de la diócesis de Córdoba el 27 de septiembre de 2003. El 13 de noviembre de 2008 fue nombrado Arzobispo Coadjutor de Sevilla y el día 5 de noviembre de 2009 comenzó su ministerio como Arzobispo metropolitano de Sevilla, al aceptar el Santo Padre la renuncia del Cardenal Amigo Vallejo. Por delegación de los Obispos del Sur, es el Obispo responsable de la Pastoral de la Salud de Andalucía. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Patrimonio Cultural, cargo para el que fue elegido el 15 de marzo de 2017. Ya había presidido esta Comisión de 2005 a 2009. Otros cargos en la CEE: vicesecretario para Asuntos Generales (1993-1997); secretario general y portavoz de la CEE (1998-2003); miembro del Comité Ejecutivo (2009-2017). Fue copresidente de la Comisión Mixta Ministerio de Educación y Cultura-Conferencia Episcopal Española para el seguimiento del Plan Nacional de Catedrales de 1998 a 2003. Ejerció de coordinador Nacional de la V Visita Apostólica del Papa Juan Pablo II a España el 3 y 4 de mayo de 2003. Ha sido miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia" y de la "Junta Episcopal Pro V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús".