¡Basta ya!

antonio_canizaresMons. Antonio Cañizares        Jesucristo fue víctima del odio, de la injusticia, de la maldad humana, y la sinrazón más grande y cruel. En cada Santa Misa celebramos, precisamente, el memorial de la Pascua del Señor, su victoria sobre la muerte y el odio, el triunfo del amor de Dios que ha resucitado a Jesús.

Hoy, todos nosotros vivimos quebrantados aún por el dolor y la consternación por los atentados horribles y criminales ocurridos en París, asesinatos viles y crueles de tantos hermanos nuestros, víctimas inocentes de la violencia satánica del terrorismo yihadista, enemigo radical de la humanidad, causante de tantísimo dolor, muy principalmente en el seno de sus queridas familias.

Una vez más las gentes de Francia y de Europa, y nosotros con ellos, en fraternidad, sin fisuras, se sienten atacadas, heridas, humilladas y terriblemente maltratadas por la inhumana y cruel violencia asesina del terrorismo yihadista, verdadera y real lacra y amenaza de los pueblos de Occidente y de algunos pueblos árabes: Siria, Irak, Afganistán, Líbano, Túnez, Nigeria…. Estos pueblos, el mundo entero, unos más intensa y cruelmente, desde hace años vienen sufriendo el azote de la violencia yihadista, que cumple con toda normalidad sus objetivos: la terrible realidad de estos y de otros cientos de atentados yihadistas, atentados contra la humanidad, son también nuestros, ocurran donde ocurran. Un inmenso clamor se escucha hoy por doquier: ¡basta, basta ya! ¡Que cesen, de una vez por todas, estos horrorosos atentados obra del príncipe de la mentira y del odio! Este es nuestro clamor, nuestra oración que se eleva a los cielos, hasta Dios: que cese tanta violencia obra de la maldad instigada por el enemigo del hombre y de Dios.

En medio de la amargura y del dolor, quienes tenemos fe traemos a la memoria aquellas palabras de Jesús tan consoladoras: “Venid a mí todos los cansados y agobiados, que yo os aliviaré, encontraréis vuestro descanso”. Sí, Jesucristo, muerto y resucitado, es nuestro descanso, en estos momentos en que nuestro corazón está roto y desbordado del dolor que compartimos con nuestros hermanos de Francia, y de tantos otros lugares que sufren por estos atentados obra de la sinrazón, Cristo mismo, que sabe de dolores y de muerte injusta padecida en su propia carne, es quien está a nuestro lado, sufriendo y prolongando en las víctimas su cruz redentora; Él nos alienta, nos sostiene, y fortalece. La misericordia del Señor no termina, ni se acaba su piedad y compasión, y se acerca a nosotros en amor y misericordia inabarcables.

No perdamos la calma en tiempos difíciles, ni tampoco nos resignemos: nada ni nadie podrá arrebatarnos del amor de Cristo y de su victoria sobre el odio y la muerte, o la sinrazón del enemigo del hombre, o el poder aniquilador de la violencia: su amor y su misericordia son más fuertes. Por eso oramos, invocamos su Nombre y su ayuda en quien podemos encontrar esperanza, luz, victoria sobre todos los poderes del Maligno, tan antagonista radical del hombre.

Nadie puede invocar el Nombre de Dios para matar y asesinar: es la negación misma de Dios, una terrible blasfemia, un auténtico sacrilegio. ¡Es necesario actuar con decisión frente a esta amenaza con las armas del Estado de derecho y las que nos ofrece el Evangelio: oración caridad y ayuno! Nuestras armas son la fe y la misericordia, la oración incesante y la confianza total en Dios misericordioso, lento a la ira y rico en perdón y clemencia. Por eso, hoy, oramos a Dios de manera muy especial, ofrecemos este santo sacrificio por las víctimas, los heridos, los familiares, el pueblo de Francia, los pueblos de Europa, por España, por los que sufren, por la paz y la concordia entre las gentes, en particular, por los adoradores del Dios único, hijos de Abrahám. Oremos insistentemente al Señor y de ahí brotará la fuerza y la valentía para actuar guiados por la caridad social y por la misericordia y la justicia.

Abramos nuestro corazón y nuestra mente al único que puede salvarnos, Jesucristo. La Iglesia nos ofrece la respuesta que necesitamos ante tanta sinrazón, ante pecados tan inmensos: Jesucristo. Él mira con ternura a todos y se entrega por todos sin reserva alguna, se inclina para curar las heridas y no para pasar de largo de cualquier hombre robado, herido y tirado fuera del camino, se hace último para servir a todos como esclavo de todos, se abaja y hace suyo en solidaridad sin fisuras y caridad sin límites ni cálculos, el sufrimiento de los hombres y da su vida por todos para el perdón y la reconciliación; así trae la redención, la paz, y planta en la tierra la misericordia que va más allá de la justicia. Así nos muestra que no es la prepotencia, el poder, lo que nos trae la seguridad para vivir. Esta seguridad consiste fundamentalmente en la capacidad de misericordia y ésta depende del reconocimiento de Dios que Él mismo nos desvela en una carne como la nuestra.

Hermanos, como Iglesia que está en Valencia, solidarios de los dolores y sufrimientos de los hombres por ser y sentirnos Iglesia, ofrezcamos nuestra oración por las víctimas de París y de todos los atentados terroristas, pidamos por los heridos, por los familiares, por Francia, Europa y los países que sufren la violencia terrorista de los yihadistas, pidamos por la conversión y perdón de los terroristas y de quienes los instigan, pidamos por el cese de tan cruel violencia y de tanta ceguera asesina, pidamos por la paz y cese de toda violencia fratricida, y pidamos a Dios por nosotros, que nos conceda la conversión, el afianzamiento en la fe, la superación de todo relativismo y la capacidad para evangelizar de nuevo, como en los primeros tiempos, llevando a todas las partes el gran don de Dios, la caridad y la misericordia. Y por eso y para eso os invito a todos a la vigilia de oración que tendremos en la Catedral, el día 21 de noviembre a las 20 horas.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014