Liturgia y hombre moderno

SaizMenesesMons. Àngel Saiz Meneses          Con la celebración de la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo culminamos el Año Litúrgico. Pienso que es un buen momento para hacer balance, para reflexionar sobre la vivencia y la formación litúrgica de nuestras comunidades y también sobre la percepción que tienen nuestros contemporáneos. ¿La Liturgia tiene significación para nuestros coetáneos? ¿Sigue siendo litúrgico el hombre de hoy? Romano Guardini escribió hace casi 100 años un libro titulado  El espíritu de la liturgia en el que ya planteaba la dificultad sobre la capacidad litúrgica del hombre moderno. No es difícil constatar para nosotros que el hombre actual, en una sociedad mucho más secularizada, con una mentalidad más tecnocrática y tecnológica, tiene una dificultad incomparablemente mayor para comprender los ritos y los gestos de la liturgia.

La Constitución Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada liturgia del Concilio Vaticano II, la define así: «Se considera la liturgia como el ejercicio de la función sacerdotal de Jesucristo en la que, mediante signos sensibles, se significa y se realiza, según el modo propio de cada uno, la santificación del hombre y, así, el Cuerpo místico de Cristo, esto es, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público» (n.7). A lo largo del Año Litúrgico contemplamos los misterios de la vida de Cristo, su pasión, muerte y resurrección. En las celebraciones vivimos el encuentro con Dios Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo como un diálogo a través de acciones y de palabras. También se realiza el encuentro con la comunidad, con los hermanos, que es expresión de la comunión eclesial. Y todo ello mediante signos sensibles que expresan la santificación de la persona y el ejercicio de un culto público.

Yo me pregunto ¿qué podemos hacer los padres, catequistas, monitores, sacerdotes, cuando los pequeños o los jóvenes de la casa nos dicen que no quieren ir a Misa porque “se aburren”? Sería un grave error plantear la cuestión desde la disyuntiva de si me divierte o me aburre. Tampoco planteamos así el comer cada día, el asistir a la escuela o a la consulta del médico. Hay aspectos fundamentales para la vida que no se plantean en clave de diversión o aburrimiento, sino según su importancia y necesidad. Pensemos, por ejemplo, en la alimentación, la salud, la formación intelectual, etc. hay que realizarlos, porque son esenciales para la vida, porque son imprescindibles. Pues bien, la Santa Misa, los sacramentos, la oración son esenciales e insustituibles para la maduración integral de la persona, para el crecimiento del espíritu, para la salud del alma, para la vida de las personas y de los pueblos.

No busquemos, pues, en la Liturgia un entretenimiento externo, unas celebraciones “divertidas”, porque el sacerdote no es un monologuista o un “showman”. Ciertamente, hay que preparar bien las homilías, los cantos han de ser adecuados y los lectores han de proclamar bien las lecturas; también hay que crear el clima propicio para vivir a fondo la celebración; más aún, hay que formar en el espíritu y en la letra de la liturgia a los fieles para que capten la riqueza profunda de los gestos y de los símbolos; y sobre todo, hay que propiciar la vivencia profunda del misterio de amor de Dios que se ha manifestado en Cristo, y que se hace presente en la Liturgia.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa.

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.