La Iglesia como Noticia y las noticias de la Iglesia

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell       Queridos hermanos en el Señor:  Os deseo gracia y paz.

La sociedad reclama el derecho a una información veraz, contrastada, rigurosa, digna de crédito, transmitida con respeto e imparcialidad.  Se suele definir “noticia” como “contenido de una comunicación antes desconocida”. La comunicación es una transmisión en la que se traslada un mensaje entre un emisor y un receptor a través de un código común.

En la Iglesia, gran parte de la fuerza de la comunicación se pierde porque no existe un código común con los interlocutores, ni en el lenguaje, ni en la oportunidad, ni en la secuencia, ni en la frecuencia. Aunque es preciso reconocer el enorme esfuerzo realizado por la Iglesia por conocer los diferentes códigos (bíblico, litúrgico, catequético, teológico, narrativo, poético, estético, simbólico, musical, audiovisual, cinematográfico, redes sociales, etc.) sigue habiendo una fractura, una distancia.

Hablar de algo “antes desconocido” destaca el elemento de novedad y la frecuencia o la reiteración quitan mordiente a la noticia, que se vuelve costumbre, hábito, algo ya sabido. En realidad, no podemos dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen lo que decimos o hacemos, pero es difícil superar el prejuicio de lo ya visto.  En demasiadas ocasiones, la Iglesia no suele ser noticia más que en los casos es que es “mala noticia”; es decir, en las especiales circunstancias en las que se divulgan sus aspectos menos nobles y su perfil menos agradable.

La Iglesia comunica una gran noticia, la auténtica buena noticia, el evangelio que se condensa en la persona de Jesucristo. Él es la buena noticia en persona. Él es el evangelio hecho vida. Y es Él quien invita a cada cristiano a ser, como la Virgen María, “evangelio vivido”.

A algunos las noticias de la Iglesia les parecen meras informaciones sobre actividades, calendarios y eventos. Pero hay una realidad más profunda, cuajada de procesos, nutrida de itinerarios que conciernen al núcleo de las personas. Allí se encuentra el manantial de donde brota una nueva red de relaciones interpersonales que configuran el estilo de la familia, de las asociaciones y grupos, de la comunidad eclesial y de la sociedad en su conjunto.

Sobre el fundamento de Jesucristo se va ensamblando el edificio de la Iglesia, integrado por piedras vivas, las personas que dan su asentimiento libre a la llamada del Señor y viven, desde su compromiso bautismal, su peculiar vocación de seguimiento que se realiza en la misión eclesial.

El mensaje que la Iglesia intenta comunicar responde a las inquietudes más profundas de cualquier ser humano. Es respuesta a los interrogantes más decisivos. La Iglesia existe para evangelizar, para dar a conocer la más gozosa noticia, para comunicar el mensaje más novedoso. Un mensaje que tiene su centro en la persona de Jesucristo.

El Papa Francisco es un excelente comunicador porque, a través de un lenguaje inteligible y de unos signos auténticos, nos aproxima a Jesucristo y nos lo presenta cercano y creíble.

La Iglesia será buena noticia, aunque no se divulgue, ni se aplauda, ni se reconozca, cuanto más se acerque al evangelio y cuanto más consiga ser transparencia de la persona de Jesucristo y de su propuesta de vida.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 335 Artículos
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.