Nuestra Iglesia

braulioarztoledoMons. Braulio Rodríguez     La tuya y la mía, la que formamos los cristianos con Jesucristo como Esposo y Cabeza de un Cuerpo que somos sus miembros. Iglesia en esta Diócesis de Toledo, como porción del Pueblo de Dios encomendada al Obispo, en comunión con el Papa Francisco. Iglesia concreta, pero abierta a la universalidad, a la catolicidad, con tantas cosas buenas para la gente que la formamos, y para los que acogen su servicio de caridad, de anuncio de Dios y de Jesucristo y su liturgia, culto a nuestro Señor y celebración que nos da constantemente la vida. Iglesia en una sociedad concreta en Toledo, en España, en el mundo, que contribuye a su bien, a solucionar alguno de sus problemas y dificultades. Iglesia que nunca conseguirá del todo en este mundo su aspiración a reflejar el rostro misericordioso de Cristo, su caridad ardiente, porque en ella hay pecadores que necesitan confesar sus pecados y comenzar cada día su andadura.

Es una Iglesia real, con sus parroquias y otras comunidades cristianas, con sus movimientos apostólicos de apostolado y vida cristiana, que ora, que emprende, que forma, que tiene en sí los Sacramentos de Jesucristo, que dan su vida y su fuerza para ser discípulos de este Maestro. Iglesia que tiene sus instituciones, sus templos, sus lugares de culto y de reuniones que acogen a sus miembros para vivir y formarse; también para acoger a tantos que llegan a ella necesitados de ayuda de todo tipo; que sostiene colegios y otros centros para el crecimiento de la personalidad católica; que mima a sus misioneros en otros países; que sostiene Seminarios y Centros de Estudio de Teología; que atiende a sus fieles que los desean en hospitales, residencias de mayores, establecimientos penitenciarios. Y un largo etcétera.

¿Cómo vive esta Iglesia, como se financia? No la sostiene el Estado, pues hay separación entre ellos, pero no confrontación con los poderes públicos y la sociedad política. La sostiene sus fieles fundamentalmente con sus limosnas y colectas; también con la asignación en la Declaración de la Renta de las Personas físicas. En instituciones que vienen de lejos, como son cofradías y grupos de religiosidad popular; también en instituciones canónicas y a la vez públicas, reconocidas por el Estado, pues son creación de ciudadanos católicos, como lo son los padres católicos, que pagan sus impuestos como el resto de españoles y quieren educación católica para sus hijos en la Escuela de iniciativa pública y que se acepten colegios de iniciativa privada, colegios católicos concertados o no. He aquí una libertad fundamental que los padres católicos piden al Estado y a las Autonomías.

¿Qué te cuesta tu Iglesia a ti? No tenemos ningún impuesto, pues la declaración de la renta a favor de la Iglesia y a otras obras sociales no lo es. Tampoco hay que pagar por los sacramentos que celebras en tu parroquia. Distinto tratamiento tienen otras opciones que tú tomas, incluso cuando deseas que se celebre la Eucaristía por una intención tuya concreta en favor de un difunto, por ejemplo. Por cierto que la disminución de esa celebración de la santa Misa por intenciones concreta supone una cierta pérdida de ayudar a sacerdotes que puedan estar más necesitados o que éstos dediquen ese dinero para la economía parroquial, responsabilidad del párroco con el Consejo de economía. En tu mano está ayudar al sostenimiento de tu comunidad parroquial en las colectas, limosnas, muchas veces concretada en una asignación fija, si es tu deseo.

Pero centremos la atención también en otro tipo de ayuda que necesita tu Iglesia de ti. Se trata de tu calidad de vida cristiana, tu testimonio, tu trabajo en favor de los demás, tu tarea parroquial, tu defensa de la familia y de la vida. No te quedes aislado; conoce más a fondo la fe cristiana, el misterio de Jesucristo; conoce en este curso pastoral la Doctrina Social de la Iglesia para la transformación de este mundo con criterios cristianos. Haz oración, leyendo la Santa Escritura. No faltes a la celebración dominical.

X BraulioRodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.