La capacidad de perdonar

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol      La misericordia es la gran lección que nos dejó Jesucristo para el trato con las demás personas. Nos la dejó con palabras, con parábolas y con hechos, siendo el hecho supremo la muerte en la cruz por nuestra redención.

Sobre este designio divino, a veces nos convendría reflexionar más a fondo. Romano Guardini escribió: «Cuando hablamos de la Iglesia, no hemos de hacerlo como si fuera normal que Cristo hubiera sido rechazado y tuviera que morir. No es normal. La redención no tenía que suceder forzosamente así».

En efecto, podríamos pensar que Dios cumplió con su promesa cuando envió a su propio Hijo que se encarnó para redimirnos. Pero hizo algo más: mantuvo su promesa también cuando su gesto divino fue rechazado. El Dios de la justicia es también, y sobre todo, el Dios de la misericordia.

¡Ay del hombre que solo funcionara con la justicia en las relaciones con sus semejantes! Necesitamos continuamente perdonar y ser perdonados. Es una de las concretas enseñanzas de la oración de Jesús, el Padrenuestro, pedimos perdón y alegamos que también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden.

El Evangelio está lleno de estas enseñanzas y en ellas –dice el mismo Guardini- queda claro que perdón no significa que Dios mire hacia otro lado, o que quite importancia a los pecados, o que nuestra acción mala es como si no se hubiera producido. No. Se ha producido una herida, a otro, a nosotros mismos y a Dios por el amor que nos tiene, pero el médico divino nos ofrece el remedio para curar la herida: el arrepentimiento y las obras de misericordia, y nos dio un sacramento: la penitencia.

¡Qué importante es para un cristiano ser capaz de confesarse con frecuencia! En la medida en que nos reconozcamos pecadores y pidamos perdón, seremos capaces de perdonar más fácilmente a otros. De lo contrario, la soberbia puede jugarnos la mala pasada de creernos mejores que ellos. Y para este caso también Jesús nos aleccionó con parábolas, como la del fariseo y el publicano.

El Papa Francisco nos recuerda de vez en cuando que deberíamos tener un Nuevo Testamento siempre al alcance de la mano. Allí encontraremos que no debemos juzgar a otras personas sin necesidad. Allí aparece lo de la viga en propio ojo y la paja en el ajeno. Y la escena de la mujer adúltera, con aquellos que querían apedrearla y se fueron marchando.

Pidamos a Dios un corazón misericordioso, que no condene, que perdone.

 

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.