Día de la Iglesia Diocesana: una Iglesia y miles de historias gracias a ti

 Mons. Carlos EscribanoMons. Carlos Escribano         Todos los bautizados formamos parte de un único Pueblo de Dios, que extendido por toda la tierra y arraigado en la vida y la cultura de cada  tiempo y lugar, permite que los fieles vivan y expresen la fe en Cristo en el territorio donde viven sin renunciar a su idiosincrasia y buenas tradiciones. Este único pueblo de Dios extendido por toda la tierra se organiza  en multitud de diócesis, cada una de las cuales se encomienda a un obispo y “constituye una Iglesia Particular en la que verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica” (Concilio Vaticano II. Christus Dominus, 11).

Los fieles católicos que vivimos en la diócesis de Teruel y Albarracín somos una porción del Pueblo de Dios que, por la acción del Espíritu Santo, constituimos una comunidad viva de fieles que se alimenta de la Palabra de Dios y de la Eucaristía y que tiene la misión de anunciar el Reino de Dios e instaurarlo en el mundo. Somos, como nos recuerda el lema de la campaña de este año, «Una Iglesia y miles de historias gracias a ti». Nada hay en la Iglesia al margen de lo que hacemos quienes pertenecemos a ella, entrelazándose miles de historias como la tuya y la de tantos bautizados que, cada uno según su condición y posibilidades, mantenéis viva la Iglesia Diocesana. Impulsados siempre por la acción de la gracia de Dios que es «el que produce en nosotros el querer y el obrar, conforme a su designio de amor» (Filp. 2, 13), la historia de nuestra Iglesia Diocesana en su conjunto y la de nuestras parroquias, movimientos, grupos y asociaciones, incluso la historia personal de cada cristiano, es reflejo de nuestro grado de participación en la actividad y en la vida de la Iglesia.

Son muchas las tareas que se desarrollan en nuestra diócesis: en la catequesis y las celebraciones litúrgicas, en la enseñanza religiosa escolar, en la acción caritativo-social y en la atención a los enfermos, en el cuidado del patrimonio, así como la actividad y el testimonio apostólico de los miembros de diferentes movimientos, cofradías y de asociaciones de cristianos seglares. Cada uno aportamos nuestro granito de arena: el obispo, los sacerdotes, los religiosos y religiosas y todos los agentes de pastoral laicos que tanto compromiso desarrolláis en nuestra Diócesis. A todos muchas gracias por vuestro trabajo y generosa entrega.

Además es bueno no olvidar que los fieles, no son sólo los destinatarios de lo que hace el obispo y los demás agentes de la pastoral en las parroquias o en cualquier otro ámbito de la Diócesis, sino que también deben contribuir a la misión de la Iglesia con la oración, el testimonio de su vida cristiana, la participación habitual en las celebraciones de la fe y en las distintas actividades apostólicas, en las obras socio-caritativas, en el sostenimiento económico de la Iglesia, en la conformación la vida pública según los criterios del Evangelio, en el cumplimiento de sus deberes familiares, laborales y sociales, en la defensa de la vida, en la lucha por la justicia y la defensa de los más débiles, etc. Sí, muchas cosas las hacemos “gracias a ti”  que no has echado en saco roto la gracia de Dios, sino que la has hecho operativa con tu participación activa y responsable en la vida de la Iglesia. Tu colaboración en la vida y misión de la Iglesia, por pequeña que parezca, produce frutos abundantes para bien de todos. Os animo a crecer en la conciencia de la importancia de nuestra colaboración a la hora de construir nuestra Iglesia en este momento de la historia.

Y, particularmente, en el día de la Iglesia Diocesana, recordar que también es muy importante nuestra colaboración económica porque sin ella, nuestra parroquia, nuestra Diócesis, no podría desarrollar gran parte de la labor que ofrece a todos. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades, es el mejor modo de reconocer y agradecer todo lo que recibimos de ella, nosotros y toda la sociedad. Gracias, una vez más, por tu generosidad y compromiso evangelizador. Sí, ¡gracias a ti!.

 + Carlos Escribano Subías,
Obispo de Teruel y de Albarracín

Mons. Carlos Escribano Subías
Acerca de Mons. Carlos Escribano Subías 175 Artículos
Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.