Los sueños de Mn. Lluís Alonso

agusti_cortesMons. Agustí Cortés          Uno se pregunta por qué hay personas, que hoy calificaríamos de “realmente positivas”; qué secreto guardan para mantener vivo ese buen espíritu, que se manifiesta sobre todo en la relación personal con los demás y en la fuerza interior para afrontar un trabajo, sin caer en derrotismos o amarguras, a pesar de las dificultades.

Son interrogantes alimentados por experiencias demasiado frecuentes, que, a manera de contraste, como un claroscuro, van en sentido contrario; es decir, experiencias de encuentros con gente cansada, derrotada o acomodada a una vida “de mínimos”, de cumplimiento anodino, sin creatividad ni ilusión. Dentro de la Iglesia y fuera de ámbitos eclesiales hallamos personas encorvadas bajo el peso del tiempo: quizá dieron todo lo que tenían en el pasado y ahora viven de la inercia; quizá solo sobreviven decepcionados a la vista de los resultados obtenidos de viejos esfuerzos e ilusiones; quizá, sencillamente, esperan que sean otros quienes vayan empujando el carro…

Mn. Lluís Alonso es un sacerdote diocesano, ya jubilado. Pero, si solo fuera por su fuerza interior, seguiría tan activo como el primer día de su ministerio. La afabilidad que uno halla en su trato no consiste únicamente en un ánimo constantemente alegre, sino también en una capacidad de afrontar los problemas presentes con una mirada positiva hacia el futuro.

Con frecuencia encontramos personas que calificamos de “optimistas”. Hasta somos invitados por psicólogos a serlo, a tener pensamientos positivos, a mirar el futuro con optimismo…El optimismo psicológico, sin embargo, puede ser efecto de un autoengaño, de una huida de la realidad o de un esfuerzo voluntarista. El secreto de Mn. Lluís Alonso no es exactamente eso. A lo largo de su trayectoria sacerdotal ha estado siempre en contacto, conscientemente y por propia voluntad, con el mundo del sufrimiento humano, ese mundo de la pobreza, de la enfermedad o de las familias rotas. Nadie podrá detectar en él un desconocimiento o una huida del mundo del dolor y la contradicción. Tampoco podemos decir que su talante sea consecuencia de un voluntarismo vacío.

El secreto de Mn. Lluís se ha de buscar en otras fuentes. Como siempre ocurre en las cosas del espíritu, no podemos descartar una personalidad psicológica predispuesta al optimismo: al fin y al cabo es un don de Dios. Pero lo más decisivo, aquello que configura su personalidad, es el horizonte de la esperanza, abierto en él constantemente por su espíritu sacerdotal. Aquel don que se reaviva constantemente, a la manera de una brasa que vuelve una y otra vez a dar llama y calor por el efecto de un renovado soplo (cf. 2Tim 1,6). Es el don o carisma que se comunica por la imposición de las manos, es decir, la ordenación sacerdotal y que permanentemente es expuesto al aliento del Espíritu.

Esta exposición constante al viento del Espíritu mediante la oración hace soñar. Los sueños denotan los deseos y los deseos definen y conforman la persona. Aquello de “dime cuáles son tus sueños y te diré quién eres”, vale para todos y vale especialmente para los sacerdotes. Las ilusiones y los sueños de Mn Lluís, fijados en la tarea de Cáritas, en la Residencia de ancianos, en el conocimiento, el trato cercano y la atención a las personas concretas, en el servicio litúrgico y sacramental, son una fotografía de su alma sacerdotal.

En la misma medida en que instituciones que se crearon para servir, personas que antes fueron líderes y referentes sociales, ideologías que arrastraron energías e ilusiones, hoy decepcionan y dejan vacios profundos, necesitamos rostros concretos a nuestro lado, que animen a seguir viviendo. Satisfacer esta necesidad, quizá sea una de las grandes tareas que haya de realizar hoy el sacerdote.

 

Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
Acerca de Mons. Agustí Cortés Soriano 275 Artículos
Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.