“Una Iglesia y miles de historias gracias a ti”

garcia_burilloMons. Jesús García Burillo      Queridos diocesanos:

“Una Iglesia y miles de historias gracias a ti” es el lema propuesto este año para la celebración del Día de la Iglesia Diocesana. Un lema que nos remite a dos conceptos fundamentales para entender la Iglesia hoy: unidad y universalidad. Es cierto que lo que celebramos de manera especial en este día es la manifestación y concreción en cada Iglesia local de una realidad mucho más amplia, con unas características y fisonomía propias, pero que, al mismo tiempo, es la misma Iglesia que existe en su totalidad extendida por todo el mundo como nuevo pueblo de Dios.

Esta Iglesia particular, doméstica, más familiar si se quiere, es la que formamos todos y cada uno de nosotros desde nuestras realidades vitales más concretas; es el resultado de “miles de historias”, la suma de una infinita cotidianeidad, que queda perfectamente ensamblada por la presencia de Cristo en medio de ella; una presencia que no es puramente simbólica, sino de una fuerza y realidad abrumadora, que desborda toda expectativa humana, ya que por Cristo “[…] del cual todo el cuerpo bien ajustado y unida a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor” (Ef 4, 16)

Por el bautismo nos incorporamos a la Iglesia, se nos invita a una “nueva vida”. Renacidos como “criatura nueva” (2 Cor 17), el bautismo nos interpela y da fuerza para ponernos al servicio de los demás, para poder construir un mundo de verdaderos hermanos. Es San Lucas quien, en los Hechos de los Apóstoles, nos presenta la imagen de aquellas comunidades primitivas constituidas en koinonía (comunión, unión fraterna). Esta imagen de Iglesia es la de una comunidad de creyentes que vive en comunión: “Los que escuchan la Palabra de Dios y siguen a Jesús, encuentran en la Iglesia un lugar de comunión en donde poder realizar juntos la experiencia de sentirse salvados”.

Esta misma incorporación de pleno derecho a la Iglesia, a Cristo, por medio del bautismo, nos abre las puertas a una cantidad considerable de derechos, pero también de obligaciones. Como creyentes tenemos derecho a conocer, a participar, a ser activos de la vida y actividad de nuestra Iglesia; del mismo modo, se nos anima a contribuir de manera generosa y responsable en el cuidado y sostenimiento de nuestras comunidades. Cada uno desde su distinta realidad discierne de qué manera puede contribuir a que la Iglesia lleve a cabo su fin último.

Lo define concretamente San Pablo: “Y Él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelistas, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la erradicación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud” (Ef 4, 11 – 13) ¿Yo me siento apóstol, profeta, evangelista, pastor o doctor? Sería este un buen ejercicio de examen en la jornada de la Iglesia diocesana, para dialogarlo después con mi párroco.

Encomendamos a María, Madre de la Iglesia, toda la vida de la Iglesia, en este día, especialmente, la de las Iglesias locales. En sus manos ponemos nuestras actividades y nuestra respuesta generosa al servicio de los hombres, nuestros hermanos.

+ Jesús García Burillo,

Obispo de Ávila

Mons. Jesús García Burillo
Acerca de Mons. Jesús García Burillo 96 Artículos
Nació en Alfamén, Provincia y Archidiócesis de Zaragoza, el 28 de mayo de 1942. Tras finalizar la carrera de Profesor de E.G.B., inició los estudios eclesiásticos en Valladolid, ciudad a la que se trasladó desde muy joven, terminándolos en la Universidad de Comillas de Madrid. Fue ordenado sacerdote en Valladolid, el 25 de julio de 1971. En la misma Universidad de Comillas obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología y en 1977 el Doctorado en Teología Bíblica. Ha desempeñado el cargo de Vicario Episcopal en la Diócesis de Madrid, de la Vicaría III (1985-1996) y de la Vicaría VIII (1996-1998). Fue preconizado Obispo Auxiliar de Orihuela-Alicante el 19 de junio de 1998. Recibió la Ordenación Episcopal en Alicante el 19 de septiembre del mismo año. Preconizado Obispo de Ávila el 9 de enero de 2003, tomó posesión de la diócesis el pasado 23 de febrero de 2003, domingo. CARGOS DESEMPEÑADOS: Capellán de la Residencia Universitaria Torrecilla (Valladolid, 1971-75); Coadjutor de la parroquia de San Andrés de Villaverde (Madrid, 1977-79); Dir. de la Residencia Divino Maestro (Valladolid, 1964-66); Dir. de la Revista "Ekumene" (1966-71); Coordinador del Movimiento "Ekumene" en Andalucía (1966-71); Secretario General de la Vicaria III (Madrid, 1979-85); Vicario Episcopal de la Vicaría III (Madrid (1985-96); Vicario Episcopal de la Vicaría VIII (Madrid (1996-98). Obispo Auxiliar de Orihuela-Alicante (1998-2002) CARGOS EN LA CONFERENCIA EPISCOPAL: Miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral (1999-) y Relaciones Interconfesionales (1999-). ACTIVIDADES: Profesor de E.G.B. (1962-64); Prof. titular en Estudio Agustiniano (Valladolid, 1972-74); Colaborador del C.S.I.C. (1974- 76); Profesor del Instituto Internacional de Teología a Distancia (Madrid, 1977-98); Profesor de Radio ECCA (1977-98). PUBLICACIONES: Destacan entre todas ellas: Catequesis de primera comunión, en colaboración (Madrid: Studio 1968); su Tesis doctoral El ciento por uno. Historia de las interpretaciones y exégesis, (Madrid: C.S.I.C. 1977). Ha colaborado en el Departamento de Producción del Instituto Internacional de Teología a Distancia (1977-1998).