Ser discípulos misioneros

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

Desde la Delegación episcopal de laicos nos hemos propuesto para el presente Curso centrar nuestra atención y nuestro trabajo en el laico de a pie, es decir, todos aquellos que estáis viviendo la fe en las parroquias y no pertenecéis a ninguna nueva realidad eclesial ni movimiento que os acompañe en el cultivo más específico de vuestra fe. Ciertamente que no se excluye a nadie pero, de manera especial, nos dirigimos a los laicos de nuestras parroquias que tienen ganas de encontrar un camino para ser verdaderamente discípulos misioneros.

Nos mueve, en este proyecto, el meditar dos textos del Evangelio en los que queda reflejado hacia donde debe ir orientada nuestra tarea: “Instituyó Doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar” (Mc 3, 14), “id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20) Y partimos de algunos convencimientos fundamentados en el Evangelio y en la realidad del mundo en el que estamos viviendo: el Evangelio no es un ideal ni tampoco una utopía sino que es algo que podemos y debemos vivir; el mundo no puede ser por más tiempo el lugar en que Dios es silenciado, ignorado y el gran desconocido; cada uno de nosotros somos responsables de comunicar a los demás lo que nosotros hemos descubierto:  tenemos el deber de dar a conocer a Jesucristo para que los demás se encuentren con Él, le conozcan, le amen, y se salven; necesitamos volver a la Palabra de Dios pues en ella encontraremos la fuente para ser buenos discípulos de Jesús y el camino para anunciarle a los demás.

Queridos hermanos: nuestra tarea y ministerio en el mundo son necesarios; el mundo nos necesita para conocer a Cristo. Cristo ha dejado tan sublime misión en nuestras manos. Sin nuestra palabra y nuestro testimonio, que susciten la fe en el mundo, éste seguirá sintiéndose vacío y siendo incrédulo. ¡Tantos han prescindido de Dios! Pero tenemos que ayudarles a no hacerlo porque necesitan de Él. Dios ama a cada uno a pesar de nuestros pecados y es capaz de perdonarnos, acercarse a nosotros, interesarse por nosotros: ¡esto tenemos que anunciarlo! Él no es indiferente a nada de lo nuestro. Pero para que todo esto lo entienda y viva el mundo se precisa, de manera absolutamente necesaria, la aportación de los laicos porque “la nueva evangelización o se hace por los laicos o no se hará” (CLIN nº 148)

¿Qué objetivos pretendemos conseguir? Partiendo del mandato de Cristo y de la situación actual del mundo queremos, como auténticos laicos, ayudaros a asumir el anuncio de Cristo para que los hombres y mujeres de nuestro mundo crean. Para lograrlo son absolutamente necesarios dos empeños personales: por un lado, la vivencia personal de la fe de una forma mucho más auténtica y exigente, siendo nosotros verdaderos discípulos y seguidores de Cristo; por otro, ser portadores del mensaje de Cristo al corazón del mundo sin complejos.

Para ello, queremos vivir y recorrer un camino en dos etapas: La primera etapa pondrá el acento en ser verdaderos discípulos de Cristo, descubriendo  a Jesucristo, encontrándonos con Él y siguiéndole. Para ello necesitamos unos medios a poner en práctica personalmente en nuestra vida: la oración personal y de grupo; la celebración de la fe en la Eucaristía y por medio del Sacramento de la misericordia; la reflexión sobre la identidad del verdadero discípulo (por medio de un retiro mensual y una reunión cada mes para revisar la marcha así como disfrutar de tandas de ejercicios espirituales) La segunda etapa pondrá el acento en ser misioneros y portadores del mensaje de Jesucristo y su Buena Noticia al mundo con nuestra palabra y con nuestro testimonio: participando en los grupos para ser discípulos; llevando lo que se vive en los grupos a los ambientes, a la familia, a los amigos; contando nuestra experiencia de lo que hacemos, lo que nos sirve y nos ayuda, cómo nos sentimos; animando a otras personas a participar en lo que tenemos propuesto (oración personal, comunitaria, reunión mensual del grupo, Eucaristía, cena compartida, revisión, etc.); comprometiéndonos cada uno de los participantes a hacer esto mismo especialmente entre los jóvenes, los matrimonios y las familias.

El proyecto “Discípulos-misioneros” es válido para poder participar en él todos y de todas las edades (jóvenes, adultos, matrimonios, post-confirmados, etc.) Pregunta en tu parroquia y embárcate en esta aventura apasionante de ser discípulo de Cristo y misionero del Señor.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.