Día de la Iglesia Diocesana

atilanoRodriguezMartinezMons. Atilano Rodríguez        Los cristianos, en virtud del sacramento del bautismo, somos injertados en la vida de Cristo e incorporados a la Iglesia por la acción del Espíritu Santo. Esto quiere decir que los sacerdotes, religiosos y laicos formamos parte de la única Iglesia de Jesucristo por pura gracia y misericordia de Dios.

Para cada bautizado, la pertenencia a la Iglesia universal tiene lugar en una diócesis y, más concretamente, en una parroquia. A la iglesia parroquial, en la que hemos sido bautizados o en la que vivimos, los cristianos acudimos con frecuencia para agradecer a Dios sus dones, para encontrarnos con el Resucitado mediante la celebración de los sacramentos y para expresar la comunión fraterna.

Pero, además de participar en las celebraciones litúrgicas y en la oración, en nuestros días muchos bautizados, de acuerdo con las exigencias de su vocación, han descubierto la necesidad de participar activamente en la misión evangelizadora de la parroquia y en las distintas actividades catequéticas, caritativas y sociales que ésta realiza. Por el compromiso misionero y evangelizador de tantos buenos cristianos, hemos de dar gracia a Dios. Pero, no podemos ser conformistas y, por tanto, hemos de seguir impulsando, como prioritario en la acción pastoral, la participación viva, activa y consciente de todos los bautizados, en comunión con sus pastores y con los miembros de la Vida Consagrada.

¡Qué distintas serían nuestras diócesis y nuestras parroquias, si todos los cristianos aportásemos los dones y talentos recibidos de Dios al servicio de la comunidad! En este sentido, el lema elegido este año para el Día de la Iglesia Diocesana nos recuerda a todos los bautizados que formamos parte de una gran familia, de la que no podemos desentendernos. El lema “Una Iglesia y miles de historias gracias a ti” nos invita a tomar conciencia de que la parroquia es mi familia de fe y, por tanto, la historia de esa familia depende de mi colaboración en lo que puedo y en lo que ella necesita, tanto desde el punto de vista espiritual como material. En las visitas pastorales a las parroquias de la diócesis, descubro con profundo gozo el cariño y el interés de todos los feligreses por la restauración y conservación de sus iglesias y ermitas. A pesar de la crisis económica y de la despoblación de muchos pueblos, esta preocupación por mantener y conservar lo recibido de nuestros antepasados expresa la fe y la responsabilidad de todos los feligreses. Para que las parroquias sigan siendo verdaderas comunidades evangelizadoras en el futuro y para que puedan afrontar estas obras de mantenimiento será preciso impulsar un trabajo pastoral abierto a la colaboración con otras parroquias, especialmente con aquellas que tienen menos población y menos recursos económicos. Para ello, es fundamental que todos vivamos con gozo nuestra pertenencia a la Iglesia y que asumamos responsabilidades concretas en la misión que el Señor nos confía a cada uno. Con mi sincero afecto, feliz día de la Iglesia Diocesana.

+ Atilano Rodríguez,

Obispo de Sigüenza-Guadalajara

Mons. Atilano Rodríguez
Acerca de Mons. Atilano Rodríguez 316 Artículos
Mons. D. Atilano Rodríguez nació en Trascastro (Asturias) el 25 de octubre de 1946. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Oviedo y cursó la licenciatura en Teología dogmática en la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1970. El 26 de febrero de 2003 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo, sede de la que tomó posesión el 6 de abril de este mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostado Seglar y Consiliario Nacional de Acción Católica desde el año 2002. Nombrado obispo de Sigüenza-Guadalajara el día 2 de febrero de 2011, toma posesión de su nueva diócesis el día 2 de abril en la Catedral de Sigüenza.