El diaconado permanente

Mons. Francisco PérezMons. Francisco Pérez      El Concilio Vaticano II restableció el diaconado permanente (LG 29). Lo definió como “un grado propio y permanente dentro de la jerarquía”. Puede ser conferido a hombres casados que participan del sacramento del orden en su tercer grado. Los diáconos permanentes son “fortalecidos por la imposición de las manos transmitida ya desde los Apóstoles y se unen más estrechamente al servicio del altar, para que cumplan con mayor eficacia su ministerio por la gracia sacramental del diaconado” (AG 16).

Están autorizados y son ministros ordinarios del sacramento del Bautismo y del Matrimonio. Participan ayudando en la celebración de la Eucaristía, proclamando la Palabra de Dios y distribuyendo la comunión eucarística en los templos y también llevándola a los enfermos. Asisten y presiden los funerales. Predican, dan catequesis, administran las parroquias y especialmente, por su propia definición, que es la “diakonía”(=servicio), realizan los diversos servicios de la caridad.

El diaconado está fundamentado en el Nuevo Testamento y se define como un ministerio en la Iglesia. Responde a las enseñanzas de Jesús sobre el servicio que todos los cristianos han de estar dispuestos a ejercer: “No he venido a que me sirvan, sino a servir. ¿Quién es más, el que está sentado a la mesa o el que sirve”-diácono-?¿No es el que está sentado? Pero yo estoy entre vosotros como aquel que sirve” (Lc 22, 27). Jesús se define como diácono (=servidor) de los demás.

En libro de los Hechos de los Apóstoles aparece la institución de diáconos. La diaconía o servicio que debe haber entre los hermanos toma nombres y organización. Los primeros diáconos son siete hombres de buena fama, llenos de sabiduría y de Espíritu Santo, ordenados por los apóstoles. Se les confía un trabajo doméstico: Dar ayuda a los pobres y servir las mesas y atender a las viudas. Así aparece el primer diácono y primer mártir San Esteban rebatiendo a los adversarios con una sabiduría a la que no podían replicar. Al diácono Felipe se le llama “el evangelista” (Hch 21,8), porque va predicando el evangelio.

La historia y la teología han ido definiendo el perfil del diácono. El diácono San Lorenzo, nuestro compatriota, aparece, siempre junto al obispo. Es el gran administrador y limosnero de la Iglesia. Pero la definición más completa se inicia en el Concilio Vaticano II, que restaura el diaconado permanente, que se va desarrollando y afianzando con entidad, consistencia y contenidos propios (cfr. “Praepositus Ecclesiae”). El diácono permanente no es sacerdote ni es laico, pero no los sustituye. Tiene el modo propio, las funciones propias en la predicación de la Palabra, el servicio a liturgia y la caridad con los pobres. El Espíritu Santo es quien sigue despertando la renovación del diaconado respondiendo a las necesidades de nuestro tiempo. En nuestra Diócesis son tres los que han recibido este ministerio diaconal. Dos de ellos están casados y uno es célibe.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).