Dios nos guía entre consuelos

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca        En frío, directamente podemos decir, sin temor a equivocarnos, que son muchas las vías para la esperanza que nos abre el Señor, pero lo admirable es que todos estamos capacitados para apreciarlo, ya que no se necesitan altos niveles de preparación, sólo abrir los ojos para contemplar la belleza que nos regala Dios. Por esto no es extraño que el ciego Bartimeo le pida a Jesús: “Señor, que vea”. Poder ver la obra de Dios es el mayor de los regalos, saber de Él y conocerle. Esta es la diferencia con los planteamientos del mundo, que siguen otras reglas, muy alejadas de Dios, tanto que lo que se pide es la “muerte de Dios”. Las ideologías de este mundo quieren echarle de nuestros países, ciudades y pueblos, lo quieren expulsar de nuestra mente, de nuestro ser, como si la fe fuera una peligrosa enfermedad de la mente humana. Claro que saben que si el hombre se aparta de su verdad, vive contra sí mismo y pierde la libertad, pero eso no les interesa. Nos detenemos ahora en la respuesta que Jesús da al ciego Bartimeo: “Tu fe te ha salvado” ¿Lo recordáis? El Señor le está abriendo una puerta a la esperanza y a la libertad, lo que le dice está muy claro: “la solución está en ti, te basta la fe”. Nada es imposible para el que cree. Por eso anima a los discípulos a fiarse de quien les trae la salvación sin intereses torcidos. Dios es la Verdad y su proyecto es el bien para el hombre, es salvador y da la vida. Insiste Jesús cuando les dice a sus discípulos: “Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a este monte: ‘Desplázate de aquí allá’, y se desplazará, y nada os será imposible” (Mt 17,20). La fe es tan necesaria que en Nazaret, dice San Mateo, no hizo milagros, por la falta de fe (Mt 13,58). Dan ganas de decir rápidamente: “Señor, que vea”.

El creyente no tiene miedo, porque sabe que nadie puede entrar en el interior de nadie para despedir a Dios, porque creer en Dios está en lo más íntimo de nuestra intimidad y depende de cada uno y no de los programas políticos, sociales, económicos… ¿Quién me impedirá fiarme de ti, creer en ti? ¿Quién osará intentar arrebatarme la alegría por contemplar tu obra en el cálido color del otoño? ¿Qué sistema podrá acabar con mi fe en Ti, Señor? Veremos en la primera lectura de este domingo que el profeta Jeremías nos invita al gozo y a la alegría por la obra de Dios en la naturaleza y en nuestra historia de salvación. Los redimidos saben bendecir al Redentor, porque tienen experiencia de la libertad que les ha regalado y son capaces de crear vida alrededor, de producir, de transformar los corazones. Todo es gracia, un regalo del Altísimo para alabanza suya. Pero hay que saber ver y escuchar, por eso se lo pedimos con tanta fuerza a nuestro Señor. Él siempre está grande con nosotros y estamos contentos.

Leed detenidamente el Evangelio para saber cómo la compasión de Jesús le mueve a la curación, al milagro de la luz. Ved la serenidad del Señor, con su sola palabra le cura. Es maravilloso comprobar cómo Jesús le abre los ojos y el corazón a este hombre que se lo pedía con fe.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.