El ciego Bartimeo

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar    Queridos diocesanos:

En el Evangelio de este domingo tenemos la oportunidad de contemplar a un personaje muy significativo y con muchas enseñanzas que ofrecernos: el ciego Bartimeo. Éste encierra, en su forma de actuar, algunas actitudes muy importantes en la vida de fe de todo creyente en Jesucristo.

Bartimeo siente muy dentro de sí la necesidad de encontrarse con el Señor. Él ha oído hablar de Jesús como alguien que hace milagros, que cura enfermos, que da la vista a los ciegos, hace hablar a los mudos y oír a los sordos. Por eso siente que necesita a Jesús para que le cure su ceguera y por eso espera el momento de poder encontrarse con Cristo.            Esta necesidad de Dios es la que falta en muchas de las personas de nuestra sociedad actual: muchos no sienten necesidad de Él porque se han constituido dioses de sus vidas o se ha fabricado otros diosecillos a los que servir.

Cuando Bartimeo oye la multitud que pasa junto a él pregunta qué sucede; le dicen que Jesús está pasando por allí en ese momento y él da un salto de alegría, deja el manto con el que pedía limosna, abandona la cuneta en la que estaba sentado y comienza a gritar: “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí”. El ciego pone todo lo que está de su parte, todo lo que está en su mano, para encontrarse con Cristo; no se queda allí sentado sino que abandona la cuneta y el manto, es decir, abandona su vida anterior para comenzar una vida nueva de seguimiento de Jesús. Ésta es otra faceta que interpela al cristiano actual pues el seguimiento de Jesucristo supone y exige optar decididamente por un estilo de vida como discípulo suyo y supone una conversión de vida, es decir, un abandono de la vida en la que se seguían más las llamadas del mundo que la voz de Dios. Muchas personas hoy se llaman creyentes pero no quieren renunciar para nada a las llamadas del mundo; quieren ser seguidores de Jesús y seguidores de la mundanidad; quieren ser discípulos de Cristo pero sin dejar de ser uno más del mundo. ¡Y esto es imposible! También a nosotros, como al ciego, el paso de Jesús por nuestra vida nos pide abandonar nuestra vida de pecado, de mundanidad, para poder seguirle.

Una tercera actitud interpelante en Bartimeo es su constancia, su perseverancia, su lucha contra las dificultades que encuentra en el camino del seguimiento de Jesús y para poder encontrarse con Él. Entre los que seguían a Cristo hay a quienes les molestaba que aquel ciego fuera gritando detrás del Señor y le querían callar; sin embargo, Bartimeo siguió gritando más fuerteporque sabía que sólo desde el encuentro con Jesús le podía llegar su salvación, la curación de su ceguera. También nosotros nos vamos a encontrar con circunstancias, acontecimientos y personas a los que les va a molestar nuestra fe, se van a reír de nosotros, nos van a tratar de dejar en ridículo o incluso van a tratar de que cojamos complejo por ser creyentes. Es aquí donde el ciego nos da una auténtica lección de perseverancia: a pesar de las dificultades que encuentra él sigue deseando el encuentro con Cristo.

Pidamos al Espíritu Santo poder vivir estas tres actitudes del ciego Bartimeo: el interés por encontrarnos con el Señor; un profundo cambio de vida; y perseverar en el propósito de seguir a Jesucristo hasta el final.

Vuestro Obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.