Qué esperan los fieles del sacerdote

perez_gonzalezMons. Francisco Pérez      Ya hemos reflexionado sobre la necesidad imprescindible de la Eucaristía para la vida de las comunidades y la importancia de los sacerdotes. Las comunidades cristianas esperan y necesitan ser alimentadas convenientemente en su espíritu.

El papa Francisco en las audiencias multitudinarias de los miércoles en la Plaza de San Pedro ha ido dando catequesis sobre todos los sacramentos. Hablando del Orden Sacerdotal dijo que el sacerdote está a la cabeza y preside a la comunidad cristiana pero que si no lo hace con amor se convierte en un “funcionario estéril”. Esta es la primera cualidad que quieren ver los fieles en el sacerdote: un servidor humilde según el corazón de Jesús, que es un corazón de amor. “Los ministros que son elegidos y consagrados para este servicio prolongan en el tiempo la presencia de Jesús, si lo hacen con el poder del Espíritu Santo, en el nombre de Dios y con amor” (Audiencia 24.03.14).

Lo que esperan los fieles de los sacerdotes lo expresa el rito de la ordenación. Hay un momento en el que obispo entrega al novel sacerdote los instrumentos de su ministerio: la patena con el pan y el cáliz con el vino. Entonces dice: “Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz de Cristo”. Ante todo está la identificación con Cristo y desde ella la entrega al servicio (cfr Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, 8). Los fieles no esperan eficiencia humana, ni resultados cuantificables, sino que sean hombres de Dios con una vida espiritual alimentada en los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia, en la oración, la meditación, y en la celebración de los sacramentos. Como consecuencia de esta profunda vida espiritual no cabe duda de que se sienten anzados por el Espíritu Santo a la acción pastoral celosa y entregada. Esta acción pastoral no debe ser un “funcionalismo” que les agote el espíritu, sino fuente de recarga espiritual. El ser y el hacer del sacerdote se conjugan a la par.

Los fieles ven en los sacerdotes a los constructores de la comunidad unida. Ellos aglutinan a todos en torno a la Eucaristía como una gran familia que es comunidad de comunidades. Por lo tanto una cualidad importante es ser un instrumento de unidad con la Iglesia, el papa, el obispo, los compañeros de ministerio y el pueblo cristiano. La fe, la misericordia, la alegría, la entrega, el sacrificio, el don total de sí mismos para servir son virtudes que provocan la unidad.

El sacerdote no busca en su acción pastoral el reconocimiento humano pero tiene el consuelo y el gozo de ver crecer por la gracia de Dios en torno a sí la vida cristiana. Los fieles cristianos agradecen y reconocen la caridad pastoral de los sacerdotes que están siempre a disposición en las tres dimensiones de la vida cristiana: celebración, catequesis y caridad. Esta caridad, que es atención a los enfermos, a los más necesitados, que es acogida misericordiosa de todos, es la que recuerda que el sacerdote lava los pies de sus hermanos como Cristo lo hizo en la Última Cena con los Apóstoles.

Por todo ello los fieles ayudan a los sacerdotes, los acompañan, los animan y los comprenden y defienden y les ofrecen su amistad sincera. El sacerdote vive al compás de los fieles. Se acompañan mutuamente como hermanos en las penas y alegrías. Así, trabajando todos juntos, cada uno en su misión, queda anulada la tendencia al clericalismo en la Iglesia. Como el sacerdote es indispensable para la vida de las comunidades éstas rezan para que Dios les conceda los ministros necesarios para acompañarlas. Las familias piden a Dios y le agradecen si entre sus miembros surge alguna vocación sacerdotal. Decía un santo: “El mejor regalo para una familia es tener un hijo sacerdote.”

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).