Carta a los ancianos

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell          Queridos ancianos:

Os deseo gracia y paz.

Tal vez os sorprenda leer esta carta porque no os consideráis realmente ancianos. Habéis oído hablar de la tercera edad, del otoño de la vida, de la segunda juventud o del hecho de volver a ser padres cuidando a los nietos.  Asumís el peso y el paso del tiempo. Aceptáis el proceso gradual del debilitamiento físico. Vuestras fuerzas corporales disminuyen. Las visitas a los médicos se hacen más frecuentes. Necesitáis un apoyo para caminar con más seguridad. El oído se vuelve selectivo. Los ojos se llenan con frecuencia de lágrimas al recordar a tantas personas queridas. El pulso se vuelve menos firme.

Vuestras canas son la admirable consecuencia de muchos esfuerzos por sacar adelante a vuestras familias. Las arrugas de vuestros rostros son la viva expresión de vuestros sacrificios y renuncias, de vuestra entrega y de vuestra generosidad.

Vuestro corazón sigue necesitando afecto. Vuestra sensibilidad está a flor de piel. Valoráis cualquier gesto de aprecio, y os entristecen las palabras cortantes y la falta de delicadeza. Ocultáis muchas furtivas lágrimas que se asoman a vuestros ojos cuando sufrís por dentro.

Os pedimos perdón porque, con demasiada frecuencia, silenciamos vuestra voz o no prestamos atención a vuestras palabras. Os pedimos perdón porque, al recordaros que debéis tomar la medicación o hacer algo de ejercicio, no lo hacemos con paciencia y con una sonrisa en los labios y en el corazón. Os pedimos perdón porque no os hemos dicho, con la voz y con la vida, que os queremos y que sois nuestro tesoro. Os pedimos perdón por tantas cosas.

Todos necesitamos prestar atención a vuestros consejos y recibir el caudal de vuestra experiencia y de vuestra sabiduría.

Sabéis que tenéis un aliado en el Papa Francisco, que repite con mucha frecuencia que  los ancianos sois los que nos traéis la historia, nos traéis la doctrina, nos traéis la fe y nos la dais en herencia. Sois los que, como el buen vino envejecéis, tenéis esta fuerza dentro para darnos una herencia noble.

El Papa afirma que un pueblo que no custodia a los ancianos, un pueblo que no respeta a los ancianos, no tiene futuro, porque ha perdido la memoria.

Vosotros habéis tenido un papel heroico en la transmisión de la fe. Os habéis preocupado de dar un buen ejemplo a vuestros hijos. Os habéis sacrificado por darles la mejor educación. Y ahora sentís una intensa aflicción al ver a vuestros nietos, que son, ciertamente, los mejores, pero que no comparten vuestra forma de vivir, vuestro amor a Jesucristo y a la Iglesia. Pero seguís rezando por ellos, anhelando el día en que podáis rezar con ellos.

Algunos de vosotros trabajáis más que cuando estabais en edad laboral. Tenéis más tiempo, pero no menos preocupaciones y responsabilidades. Vuestra nueva situación os permite seguir ayudando a los demás.

Alguien ha dicho que uno se vuelve viejo cuando deja de intentar aprender, cuando deja de procurar mejorar y cuando deja de crecer por dentro. Pero vosotros no sois viejos. Sois nuestro tesoro.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.