Día del Domund: las misiones nos esperan

antonio_canizaresMons. Antonio Cañizares            Queridos diocesanos: El próximo domingo, 18 de octubre, celebramos la gran Jornada de las Misiones, el DOMUND, que nos hace tomar conciencia del mandato de Jesús que constituye a la Iglesia: «Id y haced discípulos por todo el mundo…». Para que nuestra Diócesis en esta etapa de su historia recobre su fuerza y capacidad evangelizadora, tan apremiante, tenemos la exigencia de desarrollar la conciencia misionera de todos: de los sacerdotes, de los seminaristas, de las personas consagradas, de los fieles, animar en las parroquias y comunidades cristianas, en los grupos y asociaciones apostólicas, el espíritu misionero universal. Es preciso potenciar esta conciencia misionera eclesial, de la misión ad gentes, en todos, tanto en los sacerdotes y consagrados como en los laicos. Nos sentimos urgidos a una animación misionera vigorosa en nuestra diócesis. Es preciso despertar esta responsabilidad en todos los miembros del Pueblo de Dios y hay que tratar de formarlos para que puedan asumirla y ejercerla según su vocación y carisma. Sería muy deseable y recomendable que se crease en cada parroquia, en conexión con la Comisión diocesana o Secretariado de Misiones y Evangelización, un grupo misionero responsable de la acción misionera de la comunidad, de promoción de vocaciones misioneras, de oración, de cercanía, ayuda, apoyo y atención a las misiones y a los misioneros, particularmente aunque no de manera exclusiva de los que tienen que ver con Valencia, también para recoger fondos y ayudas económicas para este fin.

No podemos dudar que Dios llama a la Iglesia que está en Valencia de una manera muy fuerte a las misiones. El número de sacerdotes, consagrados y laicos de nuestra diócesis que están sirviendo a la Iglesia en las misiones es alto –sobre todo por los miembros de las comunidades neocatecumenales en misión–, pero de todos modos no se pasa; podemos y debemos dar más. Dios nos pide más. Dios nos ha regalado mucho, sobre todo, en sacerdotes, porque quiere de nosotros que vayamos donde Él nos pide y envía: a las misiones.

Os confieso que, desde que he llegado a esta diócesis, he sentido esa llamada que se me ha confirmado más vivamente aún escuchando a nuestros misioneros en tierras de “misión ad gentes”, y por el hecho, como decía recientemente en la Asamblea Sacerdotal diocesana de hace unos días, que más de sesenta sacerdotes venidos de fuera, precisamente de tierras de «misión», a estudiar en nuestras Facultades eclesiásticas, están ayudándonos en nuestras parroquias –y estamos abiertos a que vengan más–. Sin ellos ¿qué sería de nuestra diócesis? ¿Seríamos capaces con sesenta sacerdotes menos, sin ellos, de atender a las necesidades diocesanas? Debería darse una reciprocidad por nuestra parte y ayudar a las diócesis, a los países –de América, de África o de Asia– con misioneros nuestros enviados allá por la Diócesis de Valencia. De estos países nos llega un poderoso llamamiento a ser evangelizados, un grito que clama: “¡Ayudadnos!”. ¿Vamos a cerrar nuestros oídos y no escuchar este grito angustioso que nos llama?

Para favorecer todo esto es preciso que la animación misionera tome más fuerza, intensiva y extensiva, en nuestras comunidades. ¿No sería bueno sugerir que hubiese una cátedra de Misionología en nuestra Facultad? ¿No sería oportuno que todos los seminaristas dedicasen un tiempo de verano –un par de meses de verano– a las misiones acompañando a uno de nuestros misioneros? ¿No se podrían fomentar en nuestras Universidades Católicas –San Vicente Mártir y Cardenal Herrera– que sus alumnos fuesen enviados un tiempo como misioneros a estos países de misión, como me consta que hacen otras Universidades Católicas en América? ¿No se podrían hacer las prácticas universitarias, como verdaderos misioneros, en estos lugares, acompañados y guiados por profesores con esta inquietud? Y una sugerencia más: ¿cabría la posibilidad de solicitar de la Santa Sede que concediese a la Diócesis de Valencia una diócesis de tierras de “misión”, o una Prelatura o Vicariato, donde se concentrase de alguna manera la ayuda o cooperación misionera de nuestra diócesis? Son sugerencias que lanzo para que las maduremos en los Consejos diocesanos del Presbiterio y de Pastoral. En todo caso el mandato –que no consejo– de Jesús: «Id…», está ahí y el grito de nuestros hermanos nos apremia. No podemos callar a Jesús, entregarlo a todos, porque es de todos y a todos pertenece.

Fortalecer el sentido misionero –debilitado en nuestro tiempo–, es un gran don de Dios, un regalo suyo, que habrá de exigir de todos nosotros generosidad, gran sentido de Iglesia y amor por ella, valentía y fe, caridad evangélica y anhelo de dar a conocer a Jesucristo, pasión por el hombre y tantas otras cosas que están implicadas en la misión. Hemos de entender las misiones como cosa de todos, que a todos nos implica y compromete de diversas maneras y en diferentes grados. Entre tanto damos respuestas eficaces a las preguntas-sugerencias planteadas, oremos, oremos insistentemente con todas las fuerzas y total confianza por las misiones, por los misioneros y misioneras; oremos para que Dios capacite a nuestra Diócesis para asumir con pleno vigor su responsabilidad misionera, que nos haga generosos, que nos dé sabiduría y fortaleza para decir, sobre todo los sacerdotes: «¡Aquí estoy, mándame donde Tú quieras!».

La respuesta generosa a la llamada misionera será fortaleza de nuestra Diócesis, habrá un nuevo impulso para una pastoral evangelizadora, un renovado vigor evangelizador del que saldrán beneficiadas nuestras comunidades de aquí, habrá más vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada a un laicado comprometido. Hagamos nuestra la llamada, mandato, de Jesús y roguemos al Dueño de la mies.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014