Misioneros que canalicen la misericordia de Dios

vivessiliaMons. Joan E. Vives     Un año más el Día del Domund nos reclama la atención en este domingo de octubre para tener memoria agradecida de los misioneros y misioneras, para que oremos por ellos y les ayudemos con nuestro solidario compartir bienes, a través de la colecta para sus necesidades. Conviene estar atentos a las jóvenes Iglesias de misión, a la ayuda que les podemos y debemos prestar. Y este año bajo el lema «Misioneros de la misericordia», ya que necesitamos misioneros que canalicen la misericordia de Dios Padre y la hagan llegar a todos. Hay que alegrarse de poder compartir los bienes con los que los necesitan de verdad, y que los harán multiplicar como «la semilla que cae en tierra buena, que creció y dio fruto hasta el ciento por uno» (Lc 8, 8), cuando es el Señor providente y misericordioso quien la ayuda y rige su crecimiento.

El Santo Padre Francisco ha recordado en su exhortación apostólica «Evangelii gaudium» que necesitamosevangelizadores con espíritu (EG 259-283), es decir, evangelizadores que oren y trabajen, que experimenten el encuentro personal con el Amor de Jesús que nos salva y contemplen al Amor. Unos misioneros que se dejen configurar con toda la vida de Jesús, y que, por tanto, vivan enamorados, convencidos, entusiasmados por Jesús. De otro modo no convencerían a nadie. Misioneros que busquen la gloria del Padre, y que evangelicen para la gloria del Padre. Con gusto espiritual de ser pueblo, de amar a la gente: estando cerca y siendo instrumentos de Jesucristo, sin distanciarse de las llagas de Cristo, de la miseria humana. Unos misioneros invitados a dar razón de su esperanza, que tienen conciencia de que cada uno de ellos «es una misión en esta tierra» (n. 273), unos enviados a proclamar la misericordia del Padre.

Necesitamos nuevamente tomar conciencia del gran don que son los misioneros y misioneras, sacerdotes, religiosos y laicos, para la nueva evangelización. Y que oremos por las misiones de la Iglesia para que avancen en todos los sentidos, tanto porque predican con fuerza y ​​convicción la Palabra de Dios y la Vida del Resucitado, como porque mantienen activa la caridad de la comunidad eclesial, en tantísimos campos pastorales, amando a las personas y sobre todo a los más pobres, como al mismo Cristo. Ya que cada persona es inmensamente sagrada y merece nuestro afecto y nuestra entrega.

La acción misionera del Resucitado y del Espíritu Santo en nosotros y en los hermanos de las Iglesias jóvenes de las misiones es la fuente profunda de nuestra esperanza. Ya que Dios actúa siempre y en todo lugar, y nada se pierde, sino que la vida da frutos, aunque no veamos resultados llamativos. Agradezcamos a tantos misioneros que acompañan el crecimiento integral de las personas y muestran el rostro de una Iglesia «en salida», hospital de campaña en tantos lugares de luchas y de heridas.

Entreguemos ayuda y entreguémonos nosotros mismos, sabiendo que nuestra donación es necesaria, siempre confiados en el Espíritu Santo. E intercedamos por nuestros misioneros y misioneras, muy especialmente por los misioneros monjes, religiosos y consagrados, en este Año de la Vida Consagrada que estamos celebrando, sabiendo y creyendo en la fuerza misionera de la intercesión que, como dice el Papa Francisco, «es como una levadura en el seno de la Trinidad».

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).