“Misioneros de la misericordia” – Ante el “Domund” de 2015

Mons. Julian LópezMons. Julián López    Queridos diocesanos:

Octubre nos trae cada año la Jornada Mundial de las Misiones. Deberíamos contar con ella al hacer las programaciones pastorales del curso a causa de su carácter propio, ya que afecta al mandato del Señor: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio…” (Mc 16,15). Y por su significado espiritual y pastoral que nos sacude de nuestra atonía y de la limitación de nuestra mirada. Este año, a las puertas del Jubileo de la Misericordia, el lema del DOMUND se apoya en ese gran acontecimiento de gracia partiendo de la mención que el papa Francisco hace de los “misioneros de la misericordia”, en referencia expresa a los sacerdotes como ministros del sacramento de la Penitencia y de la alegría del perdón.

La citada expresión evoca, así mismo, la solicitud maternal de la Iglesia hacia todos los hombres, y puede aplicarse no solo a quienes han recibido en el sacramento del orden la facultad de reconciliar a los hombres con Dios sino también a quienes viven personalmente y transmiten con su palabra y su testimonio el amor y la misericordia de Dios. Evidentemente entre ellos destacan los sacerdotes, los consagrados y consagradas y los laicos que han hecho del anuncio del evangelio y de la formación de las Iglesias jóvenes una opción de vida. Casi siempre la palabra “misioneros” se refiere a ellos sin más matices ni aclaraciones. Y en este sentido hablamos de nuestros misioneros, de los 440 leoneses que están repartidos por 54 países de todo el mundo y que hacen realidad la vocación misionera y evangelizadora de la Iglesia. Por eso los tenemos presentes, los saludamos y procuramos agasajarlos cuando vienen de vacaciones, como sucede en la jornada que últimamente venimos celebrando el 31 de julio en la Real Colegiata de San Isidoro. Esta iniciativa ha alcanzado este año la XVII edición como “Día del misionero diocesano”.

La próxima Jornada de las Misiones, el domingo 18 de octubre, nos permite evocar una vez más la urgencia, la importancia y el significado espiritual y pastoral de la vocación evangelizadora y misionera de la Iglesia. Estas expresiones han ido calando en el pensamiento y en el lenguaje de los fieles cristianos más sensibles desde que el beato Pablo VI, partiendo de Cristo, evangelizador primero y por tanto primer misionero y enviado, recordó que toda la Iglesia es evangelizadora, que su misión esencial y su razón de ser, su dicha y su vocación, es anunciar el evangelio: Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa” (EN 14). La evangelización es, por tanto, expresión de la misericordia divina y esencia de la vocación y de la misión de todo discípulo de Cristo. “Quien sigue a Cristo, ha escrito el papa actual, se convierte necesariamente en misionero, y sabe que Jesús camino con él, habla con él, respira con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera” (EG 266).

Que el DOMUND de este año, a los 50 del Decreto “Ad gentes” del Concilio Vaticano II, nos anime a todos a avivar nuestra vocación misionera y nos anime a seguir ayudando a los misioneros de la misericordia que están en la primera línea del anuncio del Evangelio. Con mi cordial saludo y bendición:

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
Acerca de Mons. Julián López 165 Articles
Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella