LAUDATO SI’ (IV)

Tortosa Obispo Enrique BenaventMons. Enrique Benavent     Como hemos visto en anteriores comentarios, para el Papa Francisco la creación es un “evangelio”, una “palabra” que nos habla de Dios y de su amor a los hombres. Pero la situación de nuestro mundo nos obliga a caer en la cuenta de que la relación que tenemos con la creación no siempre ayuda a que resplandezca la bondad y el amor de Dios que debería reflejarse en todas las criaturas. Y esto se debe muchas veces a una acción desordenada del hombre sobre el resto de las criaturas. En el capítulo tercero de la encíclica se pregunta por las causas de esta situación y nos señala dos de ellas: “el paradigma tecnocrático dominante” y “el lugar del ser humano y de su acción en el mundo” (nº 101). Hoy nos centramos en la primera.

Sin lugar a dudas una de las características de nuestro mundo y de la cultura que nos rodea es la omnipresencia de la tecnología en nuestra vida. Esto es el resultado de los descubrimientos científicos de los últimos siglos. La tecnología ha modificado la relación del hombre con la naturaleza, puesto que cada vez más las capacidades del ser humano para dominarla y transformarla son mayores. También ha ayudado a mejorar la calidad de vida de las personas, e incluso hemos de reconocer que la tecnología, además de su utilidad, es capaz de producir cosas bellas (nº 103). Ahora bien, no debemos olvidar que un desarrollo científico no supone necesariamente un auténtico progreso para la humanidad.

La tecnología ha posibilitado que el poder del hombre sobre la naturaleza sea cada vez mayor, pero el Papa nos hace caer en la cuenta de que esto no está al alcance de todos: “(esas capacidades) dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero” (nº 104). Además, esto no garantiza que ese poder sea utilizado siempre para el bien de la humanidad: la cuestión que nunca debamos olvidar es si actualmente la humanidad está preparada para utilizar este poder con acierto.

Por otro lado, hemos de reconocer que el paradigma tecnológico tiene una dinámica invasora: tiende cada vez más a ejercer su dominio sobre la sociedad y la vida de las personas. Esto supone que “la capacidad de decisión, la libertad más genuina y el espacio pera la creatividad de los individuos se ven reducidos” (nº 108). Lo cual nos lleva a preguntarnos si la cultura tecnológica que nos rodea no acabará ahogando la libertad de las personas.

“La libertad humana (dice el Papa) es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral” (nº 112). El mensaje de la encíclica Laudato Si’ nos quiere ayudar a orientar nuestra vida y la de nuestra sociedad en esta dirección.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 193 Articles
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.