María nos visita…

ZornozaBoyRafaelMons. Rafael Zornoza       Celebrábamos ayer la gran fiesta de la Virgen del Pilar, y recuerdo con entrañable afecto el cariño con que los fieles de la Diócesis de Cádiz y Ceuta Veneran a nuestra Madre en el transcurso de los años, hace poco en el Día de la Patrona de Cádiz, la Función del Voto de la Virgen del Rosario. María nos visita, como sucedió cuando fue buscando a su prima Santa Isabel (Lc 1, 39-56). Nos recuerda con su presencia un socorro generoso, familiar, humano, divino, y un encuentro lleno del Espíritu Santo, con el gozo de Dios. Este encuentro nos recuerda la encarnación de Cristo, la venida de Dios al mundo y su transformación, su alegría, es decir, el gozo del evangelio. Pero nos hace pensar también en la misericordia de Dios que enaltece a los humildes, en el triunfo de la resurrección, que son “las proezas de su brazo”. ¿Es actual su visita? Al menos sólo en España hay 12.300 santuarios marianos, donde acuden continuamente sus hijos. Ellos, como nosotros aquí, formamos la “tierra de María”, como la llamaba el Santo Papa Juan Pablo II.

Seguimos acudiendo a la Virgen porque nos libra de los peligros. En la película reportaje “Mary`s Land”, tierra de María, anuncia su director: “erase una vez Dios. Y se acabó… porque hemos decidido vivir como si no existiese”. Y pregunta por diferentes lugares de la tierra a personas que, por intercesión de María, han encontrado la vida, han recuperado la salud, han superado una adicción, se han reconciliado. ¿Cómo es posible que, al menos externamente, sigamos prescindiendo de Dios en la sociedad? Existe una contradicción entre la vida privada y la compostura social, una disociación y rechazo frecuente a la hora de vivir la voluntad de Dios. Quizá, por este vivir “como si Dios no existiese”, fruto del nihilismo contemporáneo, el hombre es más desdichado. ¿No tendríamos que librarnos de la epidemia del relativismo, que nos hace vivir sin norte ni sentido? ¿Y la desvalorización del hombre y de la vida humana, la cultura del “descarte”, la exclusión, la manipulación, o una cultura deshumanizada, salvaje, agresiva? El rosario ha sido y es un arma poderosa en esta contienda.

Comprendemos entonces que, como María junto a la Cruz, es necesaria la prueba para la victoria, que asegure que la fe es verdadera, “para que la prueba de vuestra fe, más preciosa que el oro, que aunque perecedero se prueba al fuego, vivan dando alabanza, gloria y honor hasta que se manifieste Jesucristo” (1 Pe 1,7). La necesitamos para que podamos crecer, para satisfacer a Dios, para ayudar a los otros, para vencer el mal . Por tanto, debemos pedir a Dios audacia y el espíritu de servicio para afrontar la vida.

La escuela de María, la Madre y Maestra que enseña a vivir a sus hijos es la de la alegría que viene de abrir el corazón al Espíritu Santo para renovar el corazón en el encuentro con Cristo. La Virgen nos enseña la obediencia a la voluntad de Dios. De este modo es la Estrella de la Nueva Evangelización, porque, además, la fe crece cuando la llevamos a los demás. Hoy, en medio de la noche del mundo, resplandece su fe porque precede al “sol de justicia” que es Cristo en la historia del genero humano. Ella es guía y faro como discípula y como maestra.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.