“Nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta”

 

Mons. Francesc Pardo i ArtigasMons. Francesc Pardo i Artigas     El próximo jueves celebramos la fiesta de santa Teresa de Jesús, santa Teresa de Ávila, para recordar los 500 años de su nacimiento.

Participé en el Encuentro Europeo de Jóvenes en Ávila el mes de agosto donde ofrecí una catequesis y una reflexión a un buen grupo de jóvenes, presidiendo también la celebración de la Eucaristía con los jóvenes peregrinos en el monasterio de la Encarnación.

Preparando la catequesis con el título “En tiempos recios, amigos fuertes de Dios. Santa Teresa, su tiempo y el nuestro”, descubrí la gran aportación de la santa a su época, el siglo XVI.

 

Cambio de época semejante al de nuestro tiempo

Santa Teresa vivió durante el siglo XVI (1515–1582), una época de muchos cambios: en la economía, por el paso de un sistema feudal a un sistema comercial; en política, porque se estaba construyendo Europa; en el campo social, por la decadencia de la nobleza feudal, el crecimiento de la burguesía y la aparición de nuevos tipos de pobreza; en el aspecto religioso aparece una crisis de la religiosidad —paralela al fin de la edad media— con el inicio de la reforma de la Iglesia por caminos divergentes, algunos de ruptura… No solo fue una época de cambios, sino un cambio de época. Nosotros estamos viviendo algo parecido con el agravante de la rapidez de nuestro tiempo y de la globalización favorecida por las redes sociales.

Santa Teresa aportó “lo poquito que hay en mi”, como escribe ella  misma. Hoy, aquella centuria es considerada como el siglo de santa Teresa. Como dice un testimonio actual, “vive el tiempo presente y llénalo de amor”.

 

Al encuentro de la propia vocación

Teresa vivió muchas dificultades intentando descubrir su propia vocación y lo que Dios le pedía en cada etapa de su vida. Lo expresaba bellamente con una plegaria en forma de poema que iba repitiendo: Dadme riqueza o pobreza / Dadme consuelo o desconsuelo / Dadme alegría o tristeza / Dadme infierno o dadme cielo / Vida dulce, sol sin velo, / pues del todo me rendí. ¿Qué mandáis hacer de mí?

 

La gran mística y maestra de plegaria

Pero esta gran mística vivió 20 años de sequía interior cuando se proponía orar.

Es interesante ver cómo, en uno de sus libros sobre su propia vida, un tratado clásico y único, compara los niveles de oración con cuatro formas de regar un huerto:

Regar arrastrando el agua con cubos desde un pozo. Oración mental, interior, de meditación. Recoger el pensamiento en el silencio y evitar las distracciones. Estar muchas veces tratando a solas con quien nos ama. Requiere esfuerzo personal

Regar por medio de una noria. Oración contemplativa, de recogimiento. Esfuerzo personal, pero se comienzan a apreciar los frutos de la oración.

Regar por medio de canales desde una fuente. Oración de unión. El esfuerzo personal es muy pequeño… todo está absorbido por un intenso sentimiento de amor y de paz.

Regar por medio de la lluvia que cae del cielo. El éxtasis. Aquí es necesario gozar sin ni siquiera entender lo que se goza.

 

Mujer fuerte en el sufrimiento

El sufrimiento de Teresa procede de la familia de carne y de sangre, de la primera familia religiosa, de la falta de salud, de la propia Iglesia con sus denuncias a la Inquisición, por la dificultad de viajar en aquel momento, aunque la llevaran por muchos caminos.

 

Mujer de Iglesia y gran reformadora

Mujer reformadora porque deseaba la firme conversión de la vida consagrada. Vivió muchas dificultades derivadas de la reforma del Carmelo. La sociedad y los magistrados se pusieren en contra del monasterio de San José. Ella confió en Dios. Verdadera reformadora de la Iglesia.

Fue proclamada santa tan solo 30 años después de su muerte por el papa Gregorio XV. Y el papa Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia.

En nuestro tiempo, sus actitudes nos pueden ayudar a vivir aportando “lo poquito que hay”… en cada uno de nosotros.

 

Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
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Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.