“Siempre adelante, nunca retroceder”

Gil_HellinMons. Francisco Gil Hellín         “Declaramos y definimos Santo al Beato Junípero Serra y lo inscribimos en el catálogo de los santos, y establecemos que en toda la Iglesia sea devotamente honrado entre los Santos”. Con estas palabras, el papa Francisco elevaba a los altares, en Washington el pasado 23 de septiembre, al franciscano español y mallorquín Junípero Serra. En su homilía, el Santo Padre recordó que fray Junípero “tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero especialmente supo vivir diciendo ‘siempre adelante’”. “Supo vivir –añadió el papa Francisco– lo que es ‘la Iglesia en salida’, esta Iglesia que sabe salir e ir por los caminos, para compartir la ternura reconciliadora de Dios”. El Padre de California, nacido en suelo español, “supo dejar su tierra, sus costumbres, se animó a abrir caminos, supo salir al encuentro de tantos, aprendiendo a respetar sus costumbre y peculiaridades”.

En efecto, Junípero Serra nació el 24 de noviembre de 1713 en Petra, Mallorca, e ingresó en los frailes franciscanos cuando tenía 16 años. Enseñó Filosofía y Teología en la universidad que otro gran mallorquín, Raimundo Lull, había fundado en Mallorca siglos antes. Cuando ya tenía 36 años, impulsado por su celo evangelizador partió, junto con otros veinte misioneros franciscanos, hacia el Virreinato de la Nueva España, nombre colonial con el que entonces se designaba a México. Ya en México, inició su misión misionera en Sierra Gorda, donde permaneció 9 años.

Cuando Carlos III decretó, en 1767, la expulsión de todos los jesuitas de los dominios de la Corona –lo que incluía el Virreinato de la Nueva España–, embarcó rumbo a la Baja California, donde los jesuitas atendían la población indígena y europea de las dos Californias, con otros 16 misioneros franciscanos. Tras una corta travesía, llegaron a Loreto, sede de la Misión de Nuestra Señora de Loreto, que es considerada como la madre de las misiones de la Alta Baja California. A partir de entonces fueron surgiendo las misiones de san Carlos Borromeo (1767), de san Antonio de Papua (1771), de san Luis (1772) y otras. Los misioneros catequizaban a los indígenas, les enseñaban nociones básicas de agricultura, ganadería y albañilería, les proporcionaban semillas y les asesoraban en el trabajo de la tierra.

Precisamente, una de las labores en las que destacó san Junípero Serra fue la defensa de los indios. Fue para ellos un gran pastor y un gran defensor. No les llamaba “indios” sino “gentiles”, porque éstos son quienes –según el lenguaje bíblico– no han recibido la revelación del verdadero Dios. Les llamaba “hijos” y siempre cuidó de ellos como tales. La violencia sexual de los soldados contra las mujeres indígenas, el maltrato a los indígenas y los intereses fiscales de la Corona respecto a su trabajo, provocaron duras reacciones en fray Junípero. Nada de particular que, cuando ya tenia 60 años y estaba muy limitado de fuerzas, viajase desde Carmel hasta la Ciudad de México para interceder por los indígenas ante el virrey, presentando su conocidísima “Representación”, que no era sino un memorando con una auténtica declaración de derechos que apuntaba a la mejora de toda la actividad misionera en California y especialmente al bienestar material y espiritual de los nativos. ¡Qué lejos quedaba este modo de proceder con la “conquista del Oeste”, donde prevalecía el proverbio “el único indio bueno es el indio muerto”.

San Junípero es un modelo de convivencia para los diversos pueblos de España y un ejemplo de cara a la nueva evangelización de España y América. Porque, como dijo el Papa en la homilía de canonización, “la misión no nace nunca de un proyecto perfectamente elaborado o de un manual muy bien estructurado y planificado; la misión nace de una vida que se ha sentido buscada y sanada, encontrada y perdonada” por Dios. Sigamos su lema “Siempre adelante, nunca retroceder”.

 

+Francisco Gil Hellín,

arzobispo de Burg

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.