Orar por el próximo sínodo, por los matrimonios y las familias

antonio_canizaresMons.  Antonio Cañizares           Nos encontramos a unos días del Sínodo de los Obispos, convocado por el Papa, para tratar del matrimonio y de la familia, que es la realidad básica y fundamental y sin la que no hay futuro para el hombre, la Iglesia, la sociedad y para todos los pueblos. Debemos orar por el Sínodo. Sobre todo, debemos orar por los matrimonios y familias, pedir por las familias, siempre, pero aún más en esta hora difícil que atraviesa la institución familiar, asentada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, querida así por el Creador desde el principio y para siempre, basada en el amor inquebrantable y fiel, y abierta a la vida. Ante nuestra mirada tenemos las grandes dificultades y los graves ataques de que es objeto la familia. Corren tiempos recios y nada fáciles para las familias. Por ello, es necesario orar insistentemente y mucho a Dios por ellas; que les conceda gracia, fortaleza y solidez en la fe y en el amor para que Cristo esté siempre en su centro y en su hogar, se mantengan firmes en la verdad y fieles al Evangelio de la familia y de la vida, y, así también, inquebrantables en el amor sin fisuras, gozosas por recibir el don de la vida y por ser santuario de la vida, llenas de aliento y ánimo para seguir siendo enseña de esperanza para la sociedad y educadoras de sus hijos y nietos en el verdadero humanismo.

Oremos para que sigan habiendo y multiplicándose hombres y mujeres, matrimonios y familias, que defiendan y protejan valientemente la familia, el único espacio que queda de humanización, el único lugar de la sociedad donde el hombre puede formarse como hombre, como persona; en otros lugares podrá formarse para ser ciudadano, productor, consumidor y otras cosas, pero lo fundamental de su personalidad lo recibirá en la familia, en el ámbito de los padres: padre y madre. Roguemos, pues, a Dios que nadie arrebate, debilite o dificulte la misión educadora de las familias, ni usurpe los derechos inalienables y en modo alguno negociables que les corresponden en la educación de sus hijos. Que nunca se aprueben legislaciones contrarias a esta misión, deber y derecho que ellas tienen, sino que se propicien leyes que la promuevan y faciliten, pues educando a los hijos en virtudes, el hombre y la mujer, como esposos y padres, cooperan a la obra de Dios y garantizan el futuro de la humanidad.

Para que tenga futuro nuestra sociedad, para que no sufra el invierno demográfico, ni se vea privada de la sonrisa, ni de la promesa y alegría de los niños, y para que pueda vivir en la paz donde cada uno es reconocido y respetado por lo que es como persona, necesitamos invocar a Dios que conceda luz, sabiduría, prudencia y decisión al Estado y a la sociedad, a las autoridades civiles, a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial para defender y promover el matrimonio y la familia en toda su verdad y extensión. Que Dios ilumine y oriente la conciencia de los hombres de gobierno para que cumplan con su responsabilidad de servicio al bien común legislando en favor de la familia y de la vida, protegiendo responsablemente los matrimonios y las familias con medidas y ayudas sociales apropiadas, porque es ahí donde el ser humano, objeto del bien común al que se debe todo Estado, encuentra verdad y su realización. Protegiendo a la familia se fortalecerá, inseparablemente el primer recurso de la Nación.

Estamos llamados y urgidos a que las familias, en medio de las dificultades que las envuelven hoy, tomen conciencia de sus propias capacidades y energías, confíen en sí mismas, en las propias riquezas de naturaleza y gracia, en la misión que Dios les ha confiado: es necesario que las familias de nuestro tiempo vuelvan a remontarse más alto. Es necesario que se abran y sigan a Cristo. Es preciso, para el bien de todos, hacer de las familias cristianas verdaderas “iglesias domésticas”, lugares de encuentro con Dios y oración, centros de irradiación de la fe, escuelas de vida cristiana, así como enriquecer la vida de las familias y sostenerlas con toda la riqueza de vida que proviene de Cristo. Renovándolas en la escuela del Evangelio se dará un gran paso para la reconstrucción de la sociedad y edificación de la Iglesia en la comunión y en la esperanza. Y para esto y por esto debemos orar a Dios y elevar nuestra plegaria por las familias en dificultades o en crisis, con tensiones y violencia interna, rotas o desintegradas, con problemas de salud o de vivienda, necesitadas de trabajo o por cualquier otro tipo de carencia. Oremos, oremos sin desmayo por la familia. En la oración de la familia, por la familia y con ella, ésta descubre su propia identidad y se consolida en vistas a su misión de testimonio de amor y de vida en la Iglesia y en la sociedad. Al pensar en la familia y rezar por ella, no podemos dejar de hacerlo también por los niños y los jóvenes, primavera de la Iglesia y de la sociedad.

Los pequeños, al ser los más frágiles y necesitados, son los que mayor atención, y cuidado merecen. Que Dios los guíe y los proteja, para que nunca les falte el amor y el cariño de sus padres, el abrigo del hogar, la tutela de la educación en la verdad; que en todo se vean respetados y no se les robe el alma con un ambiente social o una pseudocultura hedonista, permisiva, alienante y vacía. Por eso es necesario pedir a Dios que nos ayude a mejorar la calidad verdadera de la educación, a educar en la verdad que nos hace libres, a ofrecer o reclamar, por los cauces adecuados y legítimos, los derechos inalienables y no negociables en materia educativa garantizados ya por las leyes fundamentales. Pidamos en esta hora decisiva a Dios, que al legislar sobre materia de enseñanza sea escuchado el clamor de los padres que piden para sus hijos una enseñanza religiosa y moral católica en todas las escuelas.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014