Muchas gracias por estos siete años de vida

Mons. Joan PirisMons. Joan Piris        Una premisa fundamental para situar religiosamente las cosas es estar en el lugar en el cual nos han puesto y no en el que hemos elegido, y yo doy gracias de corazón al Señor y también a cada uno de vosotros por estos siete años de servicio a la Iglesia de Lleida y por todo aquello que hemos podido vivir compartiendo la fe y el deseo de hacer el bien.

Ha sido un tiempo lleno de vivencias, sentimientos, emociones y muchas posibilidades de encuentro con personas que agradezco mucho. Ahora nos toca releer nuestra historia personal y comunitaria recordando y agradeciendo pasado y presente, siendo todavía más conscientes de los procesos que hay en marcha y rehaciendo las metas para construir el futuro. Os pido que acojáis al nuevo Obispo con los brazos abiertos de forma que se pueda sentir como en su casa desde el primer momento. Sé que le haréis feliz.

Agradezco mi paso por Lleida y todo aquello que hemos vivido juntos. Agradezco las visitas hechas y recibidas, los consejos que me habéis dado, las correcciones fraternales y la proximidad que me habéis manifestado en cada una de mis tareas. Me he sentido acogido, os he querido y os amo. He encontrado un laicado maduro y comprometido en dar testimonio de su fe en la vida ordinaria, dando esperanza y viviendo la caridad. Y un presbiterio admirable, laborioso y fiel, que se ha dejado la piel día detrás día con una vida austera, rellena de generosos servicios y sacrificios, haciendo honor a la historia más que milenaria de esta Iglesia martirial de Lleida, heredera de aquellos que entregaron su sangre como testimonio de una fe generosa y madura muriendo con palabras de perdón y de amor.

Ciertamente, estos siete años tampoco han sido exentos de espinas. Por eso pido perdón a todos y a cada uno que haya podido hacer sufrir con mis palabras, obras y/uno omisiones. Perdonadme si no he sabido serviros cómo merecéis.

Pese a todo ello, este tiempo ha sido un regalo que nos ha permitido comunicarnos ilusión, esperanza y ganas de generar vida y de ayudar a vivir, siempre en coherencia con la misión recibida en nuestro Bautismo. Una misión que hemos ido asumiendo progresivamente, creciendo y madurando, con dudas, aciertos y fracasos. Los Padres de mi generación saben muy bien que vivimos toda nuestra preparación para el ministerio en años estables (cerrados en un mundo uniforme y católico) y, después, hemos tenido que vivirlo en tiempos abiertos, pluralistas y con todo tipo de opiniones y propuestas. No podéis figuraros la diferencia que hay entre todo aquello que nos guiaba entonces y aquello que nos ha tocado vivir después.

También os quiero decir que el Señor ha ido trabajándome interiormente, y me voy con muy buenas cosas aprendidas y vividas con vosotros y con voluntad de seguir aprendiendo y poniendo ilusión y servicio allá donde pueda realizar alguna tarea que parezca útil.

Parafraseando a San Pablo, que escribe “estoy a punto de ofrecer mi vida como una libación; ha llegado la hora de mi partida” (2Tim 4,6), yo ahora he empezado a vivir un tiempo (menos grato) de despedidas y de cortar hilos, y siento que tengo que ir perdiendo de vista tantas personas que estimo y a quienes me cuesta decir adiós. Pero esta experiencia también forma parte de mi vida y es consecuencia de la opción hecha hace ya muchos años.

Os pido que me ayudéis con vuestra plegaria a mantener una vida ministerial fiel y dichosa: Nos hace falta la fuerza del Espíritu Santo pero también hay que estar amparados y animados por la fe de la comunidad. La alegría de haber sido “agraciado” con el sacerdocio ministerial es la que me sostiene más allá de mi pobreza o capacidades. Con esta “gracia” mantengo la voluntad de seguir avanzando. Sé muy bien en quien he depositado mi confianza y Él es fiel.

Saludo con todo el corazón a cada uno de los miembros de la Iglesia de Lleida: fieles cristianos laicos, padres y personas de vida consagrada. Y también a tantas personas de buena voluntad que habitan en su territorio (gente de Lleida, del Baix Segre, de la Noguera, del Baix Urgell y de las Garrigues, del Segrià y de la Ribagorza). Ahora hace siete años, en mi primer escrito, os decía: “Quiero pediros de entrada que tengáis en cuenta una cosa: mi función episcopal tiene esencialmente, y como primero deber, anunciar y dar a conocer Jesús. Ayudar a creer en Él y a mirar la vida desde sus criterios por encima otros criterios”. Ahora lo reitero y continúo saludándoos con conciencia de discípulo del único Maestro, Jesús el Cristo, a quien he querido hacer presente entre vuestro. Al Buen Dios dejo el juicio.

Os encomiendo a la intercesión de María de Nazaret –la Virgen Blanca de la Academia– y a la de San Juan Bautista, patrón de nuestra Iglesia Diocesana; de Santa Teresa Jornet, del Beato Francesc Palau y de los Beatos Mártires Francesc Castelló, Salve Huix, José Jordán y José Nadal.

Os abrazo a cada uno, germanas y hermanos. Que seáis felices. Y no olvidéis hacer las cosas siempre en comunión, “entre todos y para el bien de todo el mundo”.

Recibid el saludo agradecido de vuestro germano obispo,

+ Joan Piris

Obispo emérito de Lleida

Mons. Joan Piris
Acerca de Mons. Joan Piris 198 Articles
Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.