Ser discípulos misioneros

Mons. Gerardo MelgarMons. Gerardo Melgar       Queridos diocesanos:

Desde la Delegación episcopal de laicos nos hemos propuesto para el presente curso pastoral centrar nuestra atención y nuestro trabajo en el laico «de a pie», es decir, de todos aquellos que están en nuestras parroquias y que no pertenecen a ningún movimiento apostólico ni nuevo movimiento desde el que puedan ser más cultivados espiritualmente.

En este sentido, quiero recordar como punto de partida dos textos del Evangelio: por una lado, aquél en el que Jesús dice «id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado; y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 19-20); por todo, el texto de San Marcos en el que Cristo«instituyó Doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar» (Mc 3,14)

Partimos de unos convencimientos fundamentados en el Evangelio y en la realidad del mundo en el que estamos viviendo: 1. el Evangelio no es un ideal irrealizable ni una utopía sino que es algo que cada uno de nosotros podemos y debemos vivir; 2. el mundo no puede ser por más tiempo el lugar en que Dios es silenciado, ignorado y es el gran desconocido; 3. cada uno de nosotros somos responsables de comunicar a los demás lo que nosotros hemos descubierto; 4. necesitamos volver a la Palabra de Dios pues en ella encontramos la fuente para ser buenos discípulos de Cristo Jesús y el camino para anunciarlo a los demás; 5. nosotros, por el hecho de ser bautizados, somos responsables y tenemos el deber de dar a conocer a Jesucristo para que los demás se encuentren con Él, lo conozcan, lo amen y se salven; finalmente, 6. nuestra tarea y ministerio en el mundo son necesarios pues el mundo nos necesita para conocer a Cristo: ¡Él ha dejado esta preciosa y sublime misión en nuestra manos!

Por eso, en este curso pastoral queremos conseguir principalmente dos objetivos: por un lado, la vivencia personal de la fe de una forma mucho más auténtica y exigente, siendo verdaderos discípulos y seguidores de Cristo; por otro, ser portadores del mensaje de Cristo al corazón del mundo viviendo nuestra condición de misioneros en nuestra vida, nuestros ambientes y nuestro mundo más concreto.

Para ello, iniciaremos un camino en dos etapas: una primera en que nos empeñaremos y trabajaremos en ser verdaderos discípulos de Cristo, iniciar un verdadero discipulado, descubriendo  a Jesucristo, encontrándonos con Él y siguiéndole por medio de la oración personal y en grupo, la celebración de la fe en la Eucaristía y el sacramento de la misericordia, la reflexión sobre la identidad del verdadero discípulo (por medio de retiro mensual y la reunión mensual de revisión) y ejercicios espirituales; una segunda etapa siendo misioneros y portadores del mensaje de Jesus y su Buena Noticia al mundo con nuestra palabra y con nuestro testimonio llevando lo que se vive en los grupos a los ambientes, a la familia, a los amigos, etc.

Preguntad en vuestra parroquia, en la Delegación episcopal de laicos y embarcaos en esta hermosísima aventura.

Vuestro obispo,

+ Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.