Hace 50 años que entraba en el Seminario

vivessiliaMons. Joan E. Vives     Este septiembre se cumplen los cincuenta años de mi entrada en el Seminario de Barcelona para convertirme en sacerdote, que dije sí a la voluntad de Dios, por encima de mis proyectos o deseos. Había que dárselo todo, y muy contento y libremente, hice un paso que me ha ido llevando a ser cura ya hace 41 años, y como obispo al servicio de la Iglesia, desde hace 22 años. En aquel 1.965 yo tenía 16 años, y muchas ilusiones en mi vocación sacerdotal. Desde pequeño, que siempre había querido ser médico, y en la familia estaban muy contentos. Estudiaba bachillerato de ciencias en el Instituto público «Jaume Balmes» de Barcelona y tenía mucha ilusión por mis estudios y mi dedicación a los enfermos. Había sido monaguillo fervoroso de las RR. Franciscanas de mi barrio desde los 8 años, y desde los 14 a 15 años que el vicario parroquial me había llamado a colaborar en la Parroquia de Sta. María del Taulat en mi barrio del Poblenou de Barcelona. Tenía muchos amigos y amigas, participaba en un grupo de jóvenes de la JIC, en la Parroquia. Se iba tejiendo una profunda amistad con aquel Vicario joven, Mn. Joan Soler, con quien hablaba de todo y me confesaba, me llevaba con él y me dejaba algunos libros; y, sobre todo, me hacía leer cada noche el Evangelio. Se me grabó lo que dice Jesús: «quien quiera salvar su vida, la perderá; y quien la pierda por mí, la salvará». Yo quería dar la vida, como leía en los santos. De la familia llevaba un bagaje de trabajo, honradez, austeridad, piedad sencilla y ganas de ser bueno.
Aquel invierno de 1965 perdí, de golpe, mi ilusión por ser médico y me apareció claramente la idea de seguir a Jesucristo, como los apóstoles, y hacerme sacerdote. ¿Por qué no cura? me decía. Los textos evangélicos me parecía que todos se referían a mi… Leer testimonios diversos sobre la vocación, comenzar a ser monitor de colonias de niños, y abrirme y hacer amistades con el grupo de jóvenes de la Parroquia, colaborando en una Revista del barrio, me hizo dar el salto. Cuando lo comuniqué, no toda la familia estaba de acuerdo, pero con perseverancia, lo terminaron aceptando y respetando, ya que yo lo quería. Si me equivocaba, ya volvería. Pero nunca más he dudado de que tenía que ser cura. Y para despedida hicimos una fiesta de muchísima juventud en el barrio.

Es así como entré en el Seminario de Santa María de Montalegre, en La Conrería, sobre Badalona, ​​donde en ese momento entraban los llamados «bachilleres», porque ya teníamos terminados los estudios preuniversitarios, y allí empezábamos con mucho latín y algunas asignaturas de Filosofía. Durante aquel año en La Conrería viví experiencias inolvidables de fe, de liturgia, de empezar a dar catequesis, de nuevos y grandes amigos del Seminario que ya no nos hemos abandonado nunca, de testimonio de grandes y bondadosos sacerdotes (Mn. Josep Campo, d.e.p.; Mn. Carles Soler Perdigó, Mn. Blai Blanquer y Mn. Josep Hortet, entre otros). Tiempo de oración asidua, de distanciamiento de la familia y amigos anteriores, de tener delante, cada día, la vida abnegada de oración de los Cartujos, tiempo de estudio e inicio de escarceos “pastorales”… Un ambiente rico de personalidades y muy enriquecedor. Había dejado un barrio para encontrar una familia más grande, la Iglesia diocesana, y para abrir horizontes y aprender a orar, a ser amigo de Jesús con mayor plenitud… Y así ha ido continuando. ¡Creo que es la mejor decisión que he tomado nunca! Doy gracias al Señor por haberme llamado y haberse fiado de mí. Sigo con muchas ganas de serle fiel y de no negarle nada. Orad por mí, para que aquel impulso vocacional inicial y la alegría de la respuesta juvenil de hace 50 años, continúe siempre fresca y viva.

+ Joan E. Vives

Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).