El cardenal Rouco propone «fortalecer» a los matrimonios cristianos

Valencia Rouco-UCV-int1El cardenal Antonio María Rouco, arzobispo emérito de la archidiócesis de Madrid, ha afirmado en la Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir (UCV) que la “secularización” de la cultura matrimonial y familiar “apenas puede ser más completa social y jurídicamente” pues “ha caído plenamente bajo la dictadura del relativismo ético y espiritual” y “pierde cada vez más su rostro humano”.

Sin embargo, “está claro el camino pastoral a seguir para enfrentarse teológica y apostólicamente a ese desafío: el camino de fe renovada y de fortalecimiento de la vida en matrimonios y familias cristianos y de conversión de mentalidades y conductas de los que están fuera de la Iglesia”.

En una conferencia en las jornadas diocesanas “Vocación y misión del matrimonio y la familia en la Iglesia y en el mundo”, organizadas a iniciativa del cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, a través de la Facultad de Teología de Valencia, la sección española del Pontificio Instituto Juan Pablo II y la Facultad de Derecho Canónico de la UCV, el cardenal Rouco detalló ayer tarde, en el campus de Valencia-Santa Úrsula, la caracterización histórica de la secularización del matrimonio y de la familia y la respuesta doctrinal y pastoral de la Iglesia a la misma.

“Mostrar la verdad del amor humano” ante la “ética del total relativismo”

Así, el Cardenal defendió, al inicio de su reflexión, que “si hay una realidad en la que la ausencia de Dios ha llegado a límites de desconocida radicalidad y donde ha triunfado la ética del total relativismo es el del matrimonio y de la familia”. De hecho, “su manifestación más evidente y socialmente más nociva se encuentra en las legislaciones que se han ido introduciendo ininterrumpidamente en los ordenamientos jurídicos de los países europeos y de los de América del Norte”, ha reconocido el arzobispo emérito de Madrid.

Bajo esta premisa, el cardenal Rouco ha incidido en la necesidad de atender a la historia para poder articular la “adecuada respuesta pastoral” que la Iglesia ha de ofrecer y ha recorrido el proceso moderno de la secularización del matrimonio y de la familia, que según ha precisado, se inicia en tiempos de la Reforma protestante, continúa con la introducción del matrimonio civil en el siglo XIX y llega a “su cénit” con la revolución sexual del 68 y con la difusión de la ideología de género que la inspira y desarrolla.

Durante este tiempo, la Iglesia ha articulado “una respuesta simultáneamente doctrinal, canónica y pastoral, consciente de que en una adecuada elaboración canónica descansa en gran medida su eficacia doctrinal y pastoral”.

Así, el ponente ha destacado el “importantísimo” papel jugado por la disciplina canónica de Trento ante el cuestionamiento luterano de la doctrina del matrimonio y en las actuaciones de la Iglesia frente a la implantación generalizada del matrimonio civil y de la ideología laicista durante el siglo XX.

De modo particular, el Cardenal ha resaltado el Concilio Vaticano II, que “vino a enseñar que matrimonio y familia constituyen el lugar antropológico primero y fundamental para poder vivir la experiencia fecunda del verdadero amor humano”; en la encíclica “Humanae vitae” de Pablo VI; pero, sobre todo, en san Juan Pablo II, quien con su pontificado “dedicó una atención preferente, extraordinariamente cuidadosa, al anuncio y a la enseñanza del Evangelio del matrimonio y de la familia. Se había propuesto mostrar la belleza del amor humano, vivido fielmente, y lo consiguió”.

Finalmente, el cardenal ha señalado que, en la actualidad, “el discurso teológico ha de mostrar que la verdad objetiva del bien del matrimonio y de la familia cristiana les ayudará a vivir en toda su honda y bella plenitud la extraordinaria riqueza del amor humano” y, para ello, la respuesta pastoral “ha de moverse en torno a dos centros: el cuidado espiritual y humano de los matrimonios y de las familias y las formas apostólicas y misioneras de anunciar el Evangelio del matrimonio y de la familia”.

En definitiva, hay que mostrar “la verdad del amor humano” como “la respuesta de la Iglesia al cuestionamiento antropológico radical del ser del matrimonio y de la familia cristiana que se extiende, inconteniblemente, en el mundo cultural, ético y jurídico” actual.

El cardenal Rouco analiza en Valencia los 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II 

Igualmente, el cardenal Antonio María Rouco Varela, pronunció ayer, también en Valencia, una conferencia sobre los 50 años de la clausura del Concilio Vaticano II en la que aportó testimonios personales vividos desde su anuncio y los primeros pasos de su aplicación y destacó como figuras clave en su desarrollo la labor de los papas el beato Pablo VI y san Juan Pablo II.

En su intervención, que tuvo lugar en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer, en un acto presidido por el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, el cardenal Rouco inició su ponencia asegurando que “cuando se anunció el Concilio Vaticano II por el papa san Juan XXIII en 1959, no teníamos la impresión de que la Iglesia necesitase un concilio” y “podía decirse que la Iglesia estaba en un buen momento de gran esplendor espiritual y pastoral”.

Según el purpurado, los discursos del Pontífice “rezumaban optimismo eclesial pero, a la vez, deseos de que esa vitalidad de la Iglesia llegase al hombre de su tiempo, en un entorno de la Segunda Guerra Mundial”. Así, “Europa había dejado apenas la situación de ruina” tras la guerra, de “ruina física pero también moral y espiritual, y era el momento en que se apreciaba la necesidad de una gran conversión de las conciencias y de los corazones”.

Igualmente, el cardenal Rouco Varela destacó como “verdadero protagonista formidable” del Concilio Vaticano II al Papa Pablo VI, ahora beato, que estuvo “muy atento a los signos de los tiempos y con mucha firmeza cuando tuvo que dar testimonio de la fe”. Asimismo, elogió la participación del papa san Juan Pablo II porque fue “de una extraordinaria fecundidad y vitalidad”. Por su parte, el papa Benedicto XVI “continuó sobre todo a nivel doctrinal y magisterial la aplicación del Concilio Vaticano II”, según el cardenal Rouco que añadió que aunque ahora “las perspectivas del mundo y de la Iglesia han cambiado” el Vaticano II puede ser el instrumento, el documento y doctrinas para que “siga siendo el Concilio también del siglo XXI”.

El cardenal Caffarra intervendrá mañana en las jornadas diocesanas

Las jornadas diocesanas “Vocación y misión del matrimonio y la familia en la Iglesia y en el mundo”, continuarán mañana, viernes con la participación como ponente del cardenal arzobispo de Bolonia (Italia) Carlo Caffarra, que reflexionará sobre la “Vocación y misión de la familia hoy”, en sendas conferencias que pronunciará a las 11 y a las 19 horas en el salón de actos del campus de Santa Úrsula de la UCV.

Previamente a las conferencias del cardenal Caffarra, se dará lectura al contenido de otra ponencia del cardenal Robert Sarah, prefecto de la congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que versará sobre la unidad entre el matrimonio y la eucaristía.

Las jornadas diocesanas “Vocación y misión del matrimonio y la familia en la Iglesia y en el mundo” fueron inauguradas el pasado miércoles por el cardenal Antonio Cañizares y con una conferencia del presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, monseñor Livio Melina, que disertó sobre “Misericordia y verdad pastoral”. (AVAN)

(Archidiócesis de Valencia  – Pie de foto: Imágenes de las conferencias del cardenal Rouco en la UCV y en la Facultad de Teología. Fotografías: A. Sáiz y UCV)

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