Jornada Diocesana de Comienzo de Curso

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell           Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Se acerca el momento de celebrar la Jornada Diocesana de Comienzo de Curso. El Señor nos concede la gracia de encontrarnos, de escucharnos, de convivir, de programar, de reconocer que es Él quien impulsa y sostiene nuestras actividades, es Él quien orienta nuestro trabajo, es Él quien sostiene viva nuestra esperanza para no desanimarnos y es Él quien nos capacita, con la fuerza del Espíritu Santo, para ser sus testigos en esta etapa peculiar de la historia.  La Jornada Diocesana de Comienzo de Curso tiene diversas dimensiones y, a modo de síntesis, destaco tres. Viviremos una experiencia de sintonía, un esfuerzo de sincronía y una expresión de “simpatía”.

1) Una experiencia de sintonía. Los programas de radio o de televisión suelen tener una melodía con la que se marca el comienzo. La sintonía sirve para identificar el programa. Estamos dando los primeros pasos del nuevo curso pastoral y necesitamos un cuadro común de programación, unos objetivos y unas acciones que orienten y estimulen.  Delante de nosotros tenemos un amplio horizonte que está marcado por eventos y procesos muy relevantes: la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”; el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que será un tiempo eclesial propicio, para que se haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes; las orientaciones programáticas de la Exhortación apostólica “Evangelii gaudium”; la elaboración del próximo Plan Diocesano de Pastoral; el compromiso por el cuidado de la casa común que se nos propone en la encíclica “Laudato si`”; la primacía de la catequesis para garantizar la continuidad de los procesos de fe después de los sacramentos de Iniciación cristiana; la atención y el cuidado de todos los agentes de pastoral, especialmente ofreciéndoles una formación intensa y profunda; el ejercicio responsable de acogida y de interés fraterno por los alejados; la responsabilidad compartida ante el fenómeno migratorio; la necesidad de seguir atendiendo a las personas más necesitadas, etc.

2) Un esfuerzo de sincronía, es decir, de poner los relojes en hora, de perfilar en las agendas los acontecimientos más destacados, para evitar reduplicaciones, para conocer todo lo que se hace, cómo y dónde se realiza y quiénes son los responsables de llevarlo a cabo. Una vez sincronizados, con la ayuda del Señor, iremos realizando a lo largo del tiempo el proyecto que Él ha diseñado para nosotros, que es una historia de salvación.

3) Una expresión de “simpatía”, porque deseamos compartir las alegrías y los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de toda la Diócesis. La simpatía no es solamente una cualidad que hace agradable el carácter, sino que, en su etimología, refleja una virtud que permite tener los mismos sentimientos, experimentar como propias las más profundas vivencias de los demás; en definitiva, compartir la vida y la misión.  Os animo a participar, a estar presentes y activos, a colaborar, a ofrecer lo mejor de cada cual, a valorar la Jornada, a señalar su prioridad sobre otras actividades registradas en vuestros calendarios.

Os esperamos y agradecemos vuestro esfuerzo.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.