Ante la crisis humanitaria de los refugiados

jesus_murguiMons. Jesús Murgui     A estas alturas del mes de septiembre, el calendario mismo nos pone en situación de iniciar un nuevo curso pastoral, sin duda sumamente esperanzados, puesto que está profundamente configurado en sus previsiones por el Año Jubilar de la Misericordia, al que nos ha convocado el papa Francisco, y que encierra muchas posibilidades a favor de redescubrir a nuestro buen Dios, rico en misericordia, y a favor de que sea renovado, por El, nuestro corazón tantas veces endurecido y afectado por la “globalización de la indiferencia”.

Pero en estos días, de modo no previsto, cuanto más metidos estamos en todas las modalidades de los inicios del curso, han irrumpido las imágenes de una tragedia, las noticias del drama de los refugiados. Drama y tragedia que se suman a las escenas contempladas en el Mediterráneo, desde hace ya tiempo, viendo a este mar nuestro convertido en macabro cementerio. Con todo ello se han hecho patentes algunos de los muchos males que flagelan a nuestra Humanidad. También, con todo ello, se ve como un despertar de una cierta ceguera y letargo de parte de nuestra sociedad occidental y de algunos de sus responsables. Ojalá la toma de conciencia de la magnitud de lo que ocurre sea cierta. Porque lo que está ocurriendo es de dimensiones históricas, no es un hecho grave puntual. Sus consecuencias, posiblemente, son profundas y de largo alcance.

A la vez han sido constatables unos primeros intentos de respuesta, muy inmediatistas, sobre todo en forma de posicionamientos y declaraciones. En nuestra diócesis, en el primer Consejo Episcopal del curso, hemos aprobado el “Comunicado de Cáritas Diocesana Orihuela –Alicante sobre la Crisis Humanitaria de los Refugiados”, donde expresamos entre otras cosas, nuestra adhesión al llamamiento del papa Francisco, así como a las declar aciones de la Conferencia Episcopal y de Cáritas Española; un Comunicado del que deseo destacar la necesidad de un trabajo coordinado entre instituciones, que mire más allá de la inmediatez en vistas a una acogida y ayuda sostenidas tal y como venimos haciendo en nuestra diócesis hacia tantísimos venidos de otras tierras desde el Secretariado Diocesano de Migraciones y Cáritas Diocesana, abogando por una toma de conciencia de las causas que producen estos hechos dramáticos, y por una “sensibilización y oración destinadas a reclamar a las instituciones internacionales y de la administración española, en sus diferentes niveles, una respuesta adecuada que esté a la altura del reto que supone esta crisis”.

+ Jesús Murgui Soriano

Obispo de Orihuela-Alicante

Mons. Jesús Murgui Soriano
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Mons. D. Jesús Murgui Soriano nace en Valencia el 17 de abril de 1946. Recibió la ordenación sacerdotal el 21 de septiembre de 1969 y obispo desde el 11 de mayo de 1996. Estudió en el Seminario Metroplitano de Moncada (Valencia) y está licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctorado en esta misma materia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor entre 1969 y 1973 y párroco, en distintas parroquias de la archidiócesis de Valencia, entre 1973 y 1993, año en que es nombrado Vicario Episcopal. Fue Consiliario diocesano del Movimiento Junior entre 1973 y 1979 y Consiliario diocesano de jóvenes de Acción Católica de 1975 a 1979. Fue nombrado Obispo auxiliar de Valencia el 25 de marzo de 1996, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de mayo de ese mismo año. Entre diciembre de 1999 y abril de 2001 fue Administrador Apostólico de Menorca. El 29 de diciembre de 2003 fue nombrado Obispo de Mallorca, sede de la que tomó posesión el 21 de febrero de 2004. El 27 de julio de 2012 se hizo público su nombramiento como Obispo de Orihuela-Alicante. El sábado 29 de septiembre de 2012, tomó posesión de la nueva diócesis. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Liturgia desde marzo de 2017. Cargo que desempeña desde el año 2005. Anteriormente, ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral desde 1996 a 1999 y de la Comisión Episcopal del Clero desde 1999 a 2005.