Una fe activa, operante y comprometida

Cartagena Lorca PlanesMons. José Manuel Lorca         ¿Tenemos la seguridad de escuchar a Dios cuando oímos su Palabra en las celebraciones de la Eucaristía cada domingo o cuando nos acercamos a la Biblia? Pues, mucha atención, porque este domingo saldremos con la convicción de lo que afirmaba Santa Teresa, aquello de que “quien a Dios tiene nada le falta”. Cuando escuchemos el texto de Isaías comenzarán a bullir dentro de cada uno las razones para la confianza en Dios que hemos dejado perder, todas las veces que nos hemos querido convencer de que no necesitamos ayuda de nadie, porque nos sentimos autosuficientes, porque el castillo de naipes que nos solemos fabricar se nos viene abajo cuando te has encontrado con la cruz cara a cara. Las solas fuerzas de una persona no son capaces de hacernos remontar en el ánimo. En primer lugar, lo que se aprende es a poner la confianza en Dios, porque ha sido el mismo Señor el que te abre el entendimiento, te abre el oído, para que comprendas que tu misión está expuesta al sacrificio, que pasa por el dolor. Sólo desde esta experiencia se te pide que libremente aceptes la tarea y lo haces porque el Señor te regala la seguridad, el apoyo que te ofrece el Altísimo.

Dios va abriendo caminos, la iniciativa la lleva siempre Él, por eso es necesario atender a las indicaciones del salmista que explica, de una manera muy pedagógica, como se produce ese cambio interior en el justo. Con una sencillez tan grande nos presenta a Dios mismo prestando una atención especial a nuestras súplicas y como se inclina para que tengamos la seguridad del interés que pone en lo que le decimos. Narra el salmista su propia experiencia, hasta llegar a la certeza en la ayuda de Dios.

Todo lo anterior corresponde a la relación con Dios que tenía el creyente en el Antiguo Testamento, que en nada difiere, como veremos, en el Evangelio y en la carta de Santiago. El apóstol apunta a que el justo se deje llevar también de la ley de Dios, de la llamada al amor, con una fe activa, operante y comprometida y nos presenta el modelo: Jesucristo. En Jesús está resumido el prototipo de la persona que quiere hacer la voluntad de Dios y se ha puesto en sus manos libremente. En el evangelio de esta semana expone las condiciones para imitarle y seguirle y no son nada fáciles: negarse a sí mismo y cargar con la cruz. No se trata de un camino de rosas sino de humillación, dolor y muerte. Esto lo vemos muy claro en la breve predicación kerygmática que hace a los discípulos, cuando les dice: El Hijo tiene que padecer, ser condenado, ejecutado y muerto y su victoria en la Resurrección, al tercer día.

La figura de Pedro es la que más se nos acerca a cada uno de nosotros cuando, por un lado, con valentía y fuerza, lo proclama el Mesías, pero poco después hace de Satanás cuando pretende disuadirle de la misión que le ha encomendado el Padre. ¡Qué lección le da el Señor! Feliz domingo.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Mons. José Manuel Lorca
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Mons. D. José Manuel Lorca Planes nació en la localidad murciana de Espinardo, diócesis de Cartagena, el 18 de octubre de 1949. Curso los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor "San Fulgencio“ de Murcia. Es licenciado en Teología Bíblica por la Facultad de Teología de Granada. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975. Recibió la ordenación episcopal en Teruel el 6 de marzo de 2004. Nombrado Obispo de Cartagena el 18 de julio de 2009, tomó posesión el 1 de agosto de ese mismo año. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades.