Es Cristo quien habla

mons_bernardo_alvarezMons. Bernardo Álvarez        Todos conocemos los versos de la sencilla y a la vez profunda copla popular, referida al Santísimo Cristo de la Laguna: «Sus labios no se movieron y sin embargo me habló».

Sí, es cierto. Jesucristo nos habla. La figura inerte de la hermosa talla del Cristo de la Laguna nos remite a Jesucristo, el Hijo de Dios vivo, que se hizo hombre y, a pesar de que pasó por este mundo haciendo el bien, fue injustamente condenado a muerte y crucificado, como le contemplamos en esta imagen de nuestro Cristo lagunero.

En las fiestas que hacemos en su honor, no se trata sólo de expresar nuestra fe sino, también, de fortalecerla y acrecentarla. En las celebraciones cristianas lo más importante es acoger lo que Dios hace en nosotros, escuchando su palabra, recibiendo su perdón y los dones de su gracia santificante.

Cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Cristo quien habla. Pues bien, escuchemos hoy a Cristo diciendo: «Lo que hicieron con el más humilde de mis hermanos, lo hicieron conmigo… Lo que no hicieron con el más humilde de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo» (Mt. 25,40.45). Lo dijo hablando de lo que hicimos o dejamos de hacer con el hambriento, con el sediento, con el preso, con el desnudo y con el forastero. Declaró solemnemente «A mí me lo hicisteis» o «a mí no me lo hicisteis». El Papa Francisco decía en su TWITTER @PONTIFEX_ES, el 23 de julio de este año: “Quien ayuda a los enfermos y a los necesitados toca la carne de Cristo, vivo y presente entre nosotros”.

A Cristo le honramos y hacemos verdadera fiesta en su honor cuando nos preocupamos y ocupamos en ayudar a todos los que sufren por cualquier causa. Lo que hacemos por ellos a Cristo se lo hacemos. Humildes hermanos de Cristo que son azotados con el hambre y la miseria, con las guerras y las múltiples formas de violencia; que son coronados con las espinas del destierro, de la emigración forzosa, de la falta de trabajo. Humildes hermanos que, como Cristo, son literalmente crucificados». “Es Cristo quien habla” y dice: “Lo que hicieron con el más humilde de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

Ojalá que la celebración de las fiestas del Cristo de la Laguna de este año despierten esta inquietud en todos los que lean este artículo y se plasme esta certeza en nuestro corazón. No sólo para alimentar nuestros buenos sentimientos, cosa siempre conveniente, sino para pasar a los hechos. Si no fuera así, los buenos sentimientos sólo servirían para tranquilizar nuestra conciencia. Como escribe San Juan: «Si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» (1 Jn 3,17-18).

Sí. «Sus labios no se movieron y sin embargo me habló». Es cierto, no lo dudemos, «Es Cristo quien habla» y dice: «Lo que hicieron con el más humilde de mis hermanos, lo hicieron conmigo». Como dice el Salmo 94, «Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor y no endurezcáis vuestro corazón».

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

Mons. Bernardo Álvarez
Acerca de Mons. Bernardo Álvarez 60 Articles
Nació el 29 de julio de 1949 en Breña Alta (Isla de La Palma). Fue ordenado Sacerdote el 16 de julio de 1976. El 29 de junio de 2005 el Papa Benedicto XVI le nombra Obispo de Tenerife. Recibe la ordenación Episcopal el 4 de septiembre de 2005 en la Catedral de La laguna (Templo de Nuestra Señora de la Concepción) de manos del Nuncio de S. Santidad Mons. Manuel Monteiro de Castro y los Obispos Eméritos de Tenerife Mons. Damián Iguacen Borau y Mons. Felipe Fernández García, así como otros Obispos asistentes. En esta misma fecha toma posesión canónica de la Diócesis Nivariense. ESTUDIOS REALIZADOS: Realizó el Bachiller Elemental y Superior, con sus respectivas Reválidas, en Santa Cruz de La Palma, finalizando en el año 1967. Inició los estudios de Arquitecto Técnico (Aparejador) en 1967 en La Laguna, que abandonó para ingresar en el Seminario Diocesano de Tenerife en octubre de 1969. Realizó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Tenerife, que concluyó en junio de 1976, año en el que también recibió la ordenación sacerdotal de manos del Obispo D. Luis Franco Cascón. En junio 1987, tras el correspondiente examen, recibió el título de Bachiller en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España – Sede de Burgos. Posteriormente, estudió de teología en la Universidad Gregoriana de Roma, desde 1992 a 1994, adquiriendo el título de Licenciado en Teología Dogmática. RESPONSABILIDADES: Ha sido párroco en cuatro destinos diferentes durante 11 años (desde octubre de 1976, a octubre de 1987). - Parroquias de Agulo y Hermigua (La Gomera): 1976-1980 - Parroquias de San Isidro y San Pío X (Los Llanos de Aridane-La Palma): 1980-1982 - Parroquias de San Miguel y Ntra. Sra. del Carmen (Tazacorte – La Palma): 1982-1986. - Parroquias de San Fernando Rey y San Martín de Porres (S/C de Tenerife) 1986-1987. - Arcipreste de Ofra: 1986-1987. Director Espiritual en el Seminario Diocesano de Tenerife, desde octubre de 1987 a julio de 1992. Secretario de la Asamblea Diocesana de octubre 1988 a junio 1989. Secretario de la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Tenerife, desde octubre de 1987 a julio de 1992, y desde septiembre de 1994 a mayo de 1999. Delegado Diocesano de Liturgia desde octubre de 1989 a julio de 1992. Desde 1994 a 1999 fue responsable del Departamento de Catequesis de Adultos de la Delegación Diocesana de Catequesis. Durante 10 años dirigió el Boletín Oficial del Obispado: de octubre de 1994 a octubre de 2004. Secretario General del Primer Sínodo Diocesano, desde septiembre de 1995 a mayo de 1999. Vicario General de la Diócesis, desde mayo de 1999. MOns. Bernardo Álvarez Alfonso, Obispo de San Cristóbal de La Laguna fue consagrado en Tenerife, en la Catedral, el 4 de septiembre de 2005 por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Arzobispo titular de Beneventum y Nuncio Apostólico en España, asistido por Mons. Felipe Fernández García, Obispo emérito y Administrator Apostólico de San Cristóbal de La Laguna, y por Mons. Damián Iguacen Borau, Obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna.