Importante documento del Papa sobre los procesos de nulidad matrimonial

gil-hellinMons. Francisco Gil Hellín          El martes pasado se dio a conocer un importante documento sobre los procesos de nulidad matrimonial, que el papa Francisco había firmado el día 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de María. Es un documento de reforma, pues modifica la normativa vigente del actual Código de Derecho Canónico y porque introduce novedades de relieve.

El documento, como es lógico, no trata de conceder la nulidad del matrimonio a los que están casados y, por diversos motivos, se han divorciado o piensan divorciarse civilmente. Esto no lo puede hacer ni el Papa ni nadie, porque el matrimonio es indisoluble por voluntad del Creador, confirmada luego por Jesucristo. El matrimonio lo une Dios y lo que Dios une, nada ni nadie puede desunirlo, excepto la muerte de uno de los cónyuges.

De lo que trata el documento es de agilizar los procesos en los que se duda si hubo o no hubo matrimonio. Porque puede ocurrir –y ocurre de hecho- que hay casos en los que se creía que se habían unido en matrimonio canónico un hombre y una mujer, y, más tarde, aparecieron cosas que en aquel momento se ignoraban y pueden afectar a la validez. Por ejemplo, si una de las partes o las dos excluyeron casarse para siempre o excluyeron la posibilidad de tener hijos.

Las principales novedades de este documento son las siguientes: a) La tramitación es por vía judicial, no administrativa, para “proteger en grado sumo la verdad del vínculo sagrado”, b) sólo se requiere una sentencia a favor de la nulidad ejecutiva, frente a las dos que se requerían antes, si no hay recurso de ninguna de las partes; c) hay un único juez, que será siempre clérigo, bajo la responsabilidad del obispo; d) el mismo obispo es juez de los fieles confiados a él, tanto “en las diócesis grandes como en las pequeñas”, e) el proceso será breve: no más de un año en los casos ordinarios y hasta de un mes en los casos evidentes, f) los procedimientos son gratuitos, “porque la Iglesia, mostrándose generosa madre fiel, en un asunto tan estrechamente ligado a la salvación de las almas manifiesta el amor gratuito de Cristo”; f) se puede apelar a la sede metropolitana (vg. una pareja de Palencia o Vitoria puede apelar a Burgos, que es la sede metropolitana de esas diócesis), e incluso a la Rota Romana, para indicar así la vinculación que existe entre la Sede de Pedro y las iglesias particulares o diocesanas; y g) la sentencia afirmativa de nulidad no recurrida es ejecutiva ipso facto, quedando las partes libres para contraer matrimonio canónico. En este supuesto, se notifica a las parroquias donde se bautizaron los cónyuges para que se haga constar la nulidad en los libros correspondientes. La gran mayoría de las nulidades se pueden convalidar civilmente.

Entre los motivos para presentar la demanda de nulidad por la vía breve, el documento menciona expresamente las siguientes: 1) “la falta de fe que lleva a simular el consentimiento” en el momento de la boda, 2) “la brevedad de la convivencia conyugal”, 3) “el aborto para impedir la procreación”, 4) “una relación extraconyugal en la época de la boda o inmediatamente sucesiva”, 5) el “ocultamiento de la esterilidad”, de “una enfermedad contagiosa” o de “hijos nacidos en una relación anterior” y 6) “la violencia física para arrancar el consentimiento” o la “falta de uso de razón”.

Desde el punto de vista práctico, para iniciar una demanda de nulidad hay que acudir al tribunal eclesiástico donde se celebró la boda y allí se dará una primera orientación sobre la viabilidad de emprender el procedimiento.

Gracias a Dios, la inmensa mayoría de los matrimonios son válidos y los nulos no se presumen sino que hay que probarlos. Cuando se prueban, suponen un alivio y una gracia para los afectados.

+Francisco Gil Hellín,

arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.