Nuevo Curso Pastoral

Mons. Juan José OmellaMons. Juan José Omella            Queridos lectores de Pueblo de Dios, comenzamos un nuevo curso pastoral. Los chavales también han empezado a ir al cole o a la universidad. Poco a poco retomamos el ritmo habitual después de unas semanas de descanso, de muchas fiestas en los pueblos, de visitas de familiares y amigos. En las Parroquias se ponen también en movimiento ya que empiezan las reuniones de catequesis, de pastoral matrimonial, de estudio de Biblia, la pastoral de la Salud, Cáritas, grupos juveniles, movimientos apostólicos, vida ascendente, adoración nocturna etc., etc. Volvemos a la vida ordinaria después del pequeño paréntesis veraniego. La parroquia es la casa donde compartimos la fe, expresamos la fraternidad, tratamos de conocer más el precioso mensaje y la persona de Jesús de Nazaret y compartimos solidariamente con los necesitados.

La Diócesis también se pone en movimiento y ya tiene preparado el plan pastoral para este nuevo curso 2015-2016 y lleva como lema una frase del Benedictus: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios”. ¿Qué pretendemos con este plan pastoral y con ese lema? Queremos, y se lo pedimos al Señor para que nos ayude a lograrlo, que el ceñidor del plan pastoral de este año sea la misericordia, esa misericordia que brota del corazón abierto de Cristo que no rechaza a nadie, sino que acoge a todos con infinita ternura.

Nuestro mundo está necesitado de misericordia. Hay mucho sufrimiento: personas heridas, familias divididas y desestructuradas, gente en paro sin perspectivas de salir de esa situación, ancianos solos, gente “enganchada” por la droga y el alcohol, personas que no encuentran sentido a su vida…
Evangelizar, trabajar por extender el reino de Dios, no es otra cosa que llevar el amor a todas las personas, especialmente a quienes no han experimentado ese amor de Dios. La Iglesia se hace creíble a través de las obras de amor, de las obras de misericordia.

Será bueno que todos nosotros, que tenemos el gozo de creer en Dios, de sabernos amados por Él, en este año Jubilar de la Misericordia, que ha sido convocado por el Papa Francisco y que va del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, hasta el 20 de noviembre de 2016, fiesta de Cristo Rey, volvamos a repasar y, sobre todo a practicar, las obras de misericordia. Es bueno que las recordemos, ya que nuestra memoria suele ser frágil. Las corporales son: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y las espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.

El programa pastoral de este curso 2015-2016 quiere ser un instrumento que nos ayude a seguir anunciando la Buena Nueva de Jesús, el Hijo de Dios. Queremos hacerlo porque somos piedras vivas elegidas por el Señor para la construcción de ese hermoso edificio, de esa hermosa familia, que es la Iglesia, madre y maestra, experta en humanidad. Y queremos hacerlo con humildad y valentía, queremos hacerlo con obras de amor y de misericordia, recordando que la belleza que salvará al mundo es el amor.

Ponemos el nuevo curso de pastoral en manos de Santa María, Estrella de la Nueva Evangelización, pidiéndole que “vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos” de manera que nos sintamos alentados y protegidos en todo momento por su amor maternal.

Con mi afecto y bendición,

+ Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire. El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.