La Iglesia reciba sin juzgar; hay lugar para todos, dice el Papa Francisco

OSSROM62423_LancioGrandeAcoger a todos “sin  juzgar a nadie” porque la Iglesia es “casa paterna” abierta a “buenos y malos”. “Hay lugar para todos”. Con estas palabras el Papa Francisco se dirigió en la mañana de este sábado día 5 de septiembre, en el Aula Pablo VI, a cino mil miembros de las Células Parroquiales de Evangelización, organismo internacional nacido en Italia en la segunda mitad de los años ’80 gracias a la obra de don Piergiorgio Perini, sacerdote milanés.

En su discurso, el Obispo de Roma manifestó su alegría por compartir  con ellos esta jornada de oración y reflexión, con la que celebran “el reconocimiento oficial que la iglesia les ha ofrecido con la aprobación definitiva de su Estatuto”. “No se olviden que los estatutos ayudan a ir por el camino pero lo que hace a la obra es el carisma”,  recordó el Papa.

Tras dirigir palabras de agradecimiento al presidente Don Piergiorgio Perini, reconociendo el celo pastoral con el que ha trabajado, tratando de ser dócil al Espíritu Santo, Francisco recordó a los presentes que tienen la vocación de ser como “un germen mediante el cual la comunidad parroquial se interroga sobre su ser misionera”. “Este deseo misionero – aseguró – necesita sobre todo de la escucha de la voz del Espíritu Santo  que continúa a hablar a su iglesia y la empuja a recorrer caminos a veces todavía desconocidos pero decisivos para el camino de la evangelización.  Permanecer siempre abiertos a esta escucha y cuidar que no se agote nunca por el cansancio o las dificultades del momento es la condición para ser fieles a la palabra del Señor”.

“Con su trabajo cotidiano ustedes ayudan a la comunidad parroquial a transformarse en una familia en la cual se encuentra la rica y multiforme realidad de la Iglesia”,  prosiguió el Santo Padre y recordó que encontrarse en las casas para compartir las alegrías y las esperas presentes en el corazón de cada persona “es una experiencia genuina de evangelización que se asemeja mucho a lo que sucedía en los primeros tiempos de la Iglesia”.

“Ustedes Células desean hacer propio este estilo de vida comunitaria capaz de acoger a todos sin juzgar a nadie”, recalcó.  “Nuestro juez es el Señor –  agregó espontáneamente –  y si te viene a la boca decir una palabra de juicio sobre uno u otro, cierra la boca”. Y recordó el consejo del Señor: “no juzguen y no serán juzgados”. “Convivir con la gente con sencillez, recibir a todos – invitó Francisco – “para ofrecer la experiencia de la presencia de Dios y del amor de los hermanos”.

El Pontífice los alentó luego a hacer de la Eucaristía el corazón de su misión de evangelización “para que cada Célula sea una comunidad eucarística en donde partir el pan equivale a reconocer la real presencia de Jesús en medio de nosotros”. Aquí – explicó – encontrarán siempre la fuerza para proponer la belleza de la fe, porque en la Eucaristía tenemos la experiencia del amor que no conoce límites y damos la señal concreta que la Iglesia es la casa paterna en donde hay lugar para cada uno con su vida fatigosa”.

Finalmente, el Papa Francisco saludó a los presentes con el deseo de que puedan siempre dar testimonio de la ternura de Dios Padre y de su cercanía a cada uno, sobre todo, a quien es más débil y solo.

(MCM-RV)

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