“Busca la paz y corre tras ella” (Sal 34,15) Carta del Arzobispo Castrense con ocasión del 25 aniversario de creación del Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas

juandelrioMons. Juan del Río       Queridos diocesanos:

Se cumplen 25 años de la creación del Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas. El Real Decreto de 7 de septiembre de 1990, dio paso a una nueva modalidad de presencia de la Iglesia Católica en nuestras Fuerzas Armadas.

De todos es conocido que la Iglesia ha venido acompañando desde tiempo inmemorial a los que sirven a sus naciones desde la vocación militar. En concreto, para esta Iglesia particular castrense en España, es una gran ocasión de dar gracias a Dios por la continuidad de seguir anunciando el Evangelio de su Hijo Jesucristo a los centinelas de la paz que son nuestros soldados y guardias civiles. A ellos, han entregado sus vidas  tantos Capellanes Castrenses, que de manera sencilla, encomiable y generosa, vienen cumpliendo una gran labor humana y cristiana, en favor de toda la familia militar, contribuyendo con su misión al bien común de la sociedad.

La creación y evolución en este tiempo del SARFAS ha convivido con los Cuerpos Eclesiásticos de los Ejércitos y la Armada, que con la sola diferencia de relación administrativa, servían desde el Siglo XVI a nuestros militares españoles. Somos herederos de todo ese bagaje que no sólo alcanza a lo específicamente religioso, sino también a la integridad del ser humano. Cuántas veces los Capellanes han puesto en práctica heroicamente las obras de misericordia corporales y espirituales en tiempos de paz y en lugares de conflictos, porque han tenido: “abiertos los ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de dignidad…ofreciendo su presencia, amistad y fraternidad” (Francisco, Misericordiae Vultus, Roma 2015, nº 15).

Estos 25 años han coincidido también con una transformación y modernización de nuestras Fuerzas Armadas, lo cual ha llevado al SARFAS a una continua superación para servir mejor. No han faltado las dificultes de diversos tipos. Sin embargo,  el espíritu de superación y el vigor que da el afán de colaboración mutua, han hecho que vayan desapareciendo prejuicios de otras épocas y el Capellán Castrense en la actualidad tenga el reconocimiento social y eclesial que se contempla en todas las sociedades democráticas de nuestro entorno. En este nuevo marco jurídico, social y cultural que nos desenvolvemos, queremos seguir estando con nuestros militares y sus familias: en sus alegrías y penas. Viendo con ellos “sus peculiares formas de vida”, su siempre arriesgada misión en el suelo patrio y en los escenarios internacionales, en estos tiempos complejos y convulsos del siglo XXI.

No quiero olvidarme en este punto de las Misiones Internacionales de Paz o Humanitarias, que han supuesto un hito para nuestra pastoral específica y un cambio social a la hora de percibir la figura del Capellán en los tiempos democráticos. A lo largo de este aniversario tendremos ocasión de ir recordando tantos momentos de gracia y entrega. Con humildad, pero con la satisfacción del deber cumplido, durante los próximos meses, a través de distintos medios, iremos haciendo memoria no sólo de la labor del Capellán Castrense, sino también de los muchos testimonios de nuestros militares católicos

Es providencial que este aniversario coincida con el jubileo Extraordinario de la Misericordia. Es una maravillosa oportunidad para que fieles y sacerdotes de este Arzobispado Castrense, atravesemos la Puerta de la Misericordia,  a fin de que el bálsamo del amor redentor de Cristo, inunde nuestros corazones y nos haga testigos de su misericordia “en medio de las armas”, sobre todo en aquellas periferias que tocan con sus manos los hombres y mujeres de nuestros Fuerzas Armadas.

Quiero finalizar recordando a los Arzobispos que me han precedido en esta Iglesia particular. Al Sr. Cardenal Don José Manuel Estepa Llaurens, que vivió en primera persona e impulsó, la transformación y creación del SARFAS; y al Sr Arzobispo Mons. Dº. Francisco Pérez González, que continuo con acierto su trabajo pastoral. A ellos nuestro agradecimiento y oración.

Queridos diocesanos, os pido que durante este año intensifiquéis las suplicas a Dios Padre “rico en misericordia” (Ef 2,4), para que tengamos buenos Capellanes, discípulos y testigos valientes del amor misericordioso de Cristo. También, pedid al Señor abundantes vocaciones sacerdotales, para que nuestro Seminario Castrense san Juan Pablo II,  sea un autentico semillero de Capellanes entregados en “cuerpo y alma”, a los hombres y mujeres que sirven a la libertad y defensa de la sociedad española. No olvidéis nunca a los pobres que también los tenemos “en nuestras filas”. Así mismo, en estos momentos claves en la historia de Europa, defended con mayor empeño, conciencia, colaboración y solidaridad, el Derecho Humanitario sobre los refugiados, desplazados y emigrantes que vienen huyendo del hambre, de las guerras tribales y sobre todo del horror islamista.  ¡No seamos indiferentes ante este drama que llama a nuestras puertas! La paz es posible allí donde el derecho de cualquier ser humano es reconocido y respetado, según la libertad y la justicia.

Por último, permaneced siempre fieles a la tradición de orar por “los soldados de todos los tiempos”, que sirvieron con honor y dieron su vida por España.

Que por intercesión de nuestra Patrona María Inmaculada, sepamos poner nuestra mirada confiada en la “patria celestial”, donde ya no hay guerras, ni destierros, ni dolor, ni lagrimas que derramar, sino el gozo y la paz total por la victoria de la Vida sobre la Muerte.

Con mi afecto y bendición.

Madrid a 7 de septiembre de 2015

+Juan del Río Martin,

Arzobispo Castrense de España.

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".