Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

mons_martorellMons. Julián Ruiz Martorell           Queridos hermanos en el Señor:  Os deseo gracia y paz.

Hemos comenzado el mes de septiembre con la “Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación”, instituida por el Papa Francisco para que cada creyente y cada comunidad tengamos “una valiosa oportunidad de renovar la adhesión personal a la propia vocación de custodios de la creación, elevando a Dios una acción de gracias por la maravillosa obra que Él ha confiado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protección de la creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos”.

El Santo Padre ha querido que “esta celebración anual sea un momento intenso de oración, reflexión, conversión y asunción de estilos de vida coherentes”.

Algunos de vosotros habéis dedicado parte de vuestro tiempo, durante estos meses, a leer la encíclica “Laudato si`” sobre el cuidado de la casa común. Un texto lleno de sugerencias y de compromisos que nos animan a revisar nuestra relación con “la hermana nuestra madre tierra” (LS 1).   Especialmente en el capítulo segundo, titulado “El evangelio de la creación”, se destaca que las convicciones de fe ofrecen grandes motivaciones para el cuidado de la naturaleza y de los hermanos y hermanas más frágiles.  Las narraciones bíblicas sobre la creación sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente relacionadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra.  Dios ha encomendado al ser humano un vínculo de reciprocidad responsable con la creación. “El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara” (Gn 2,15). Hay una exigencia de labrar, arar, trabajar, pero también de proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar y cultivar.

La tierra es del Señor y, según afirma el Papa Francisco, “cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras” (LS 67).

El término “creación” es más expresivo que el de “naturaleza”. Hablar de “creación” tiene que ver con “un proyecto de amor donde cada criatura tiene un valor y un significado” (LS 76).

La encíclica “Laudato si`” recuerda que “todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios” (LS 84).

Especialmente en la época estival, muchas personas habrán podido reconocerse en estas palabras del Papa: “Quien ha crecido entre los montes, o quien de niño se sentaba junto al arroyo a beber, o quien jugaba en una plaza de su barrio, cuando vuelve a esos lugares, se siente llamado a recuperar su propia identidad” (LS 84).

Al contemplar la belleza y la armonía de todo lo creado, encontramos en todo lo que nos rodea un resplandor de la luz divina. “Cuando tomamos conciencia del reflejo de Dios que hay en todo lo que existe, el corazón experimenta el deseo de adorar al Señor por todas sus criaturas y junto con ellas” (LS 87).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Jaca y de Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.