AMAR A LOS ENEMIGOS

Mons. Jaume PujolMons. Jaume Pujol       A continuación de las Bienaventuranzas, el Evangelio de San Lucas recoge una enseñanza de Jesucristo que bien podría considerarse el núcleo de su doctrina: «A vosotros que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian.» Y para que no queden dudas de que esta enseñanza supera la actitud de venganza y concretamente la ley del talión, añade ejemplos: «Al que te pegue en una mejilla, ofrécele también la otra, y al que te quite el manto no le niegues también la túnica…»

¡Esto es excesivo!, podríamos pensar. ¿Quién es capaz de hacer esto? La respuesta la da el mismo Jesús con su vida, siempre coherente con sus palabras. Él mismo se ofreció a quienes le querían mal, se dejó clavar en la cruz y sus últimas palabras fueron de petición de perdón para sus verdugos. Fue, a imitación suya, lo que hizo Esteban, en la primera hora del martirio cristiano, y tantos otros santos.

La actitud de perdón y de no responder a la violencia con violencia ha tenido ejemplos muy señalados en personajes de la vida pública del siglo XX, como Gandhi, Luther King, Nelson Mandela… Todos ellos reconocieron inspirarse en el sermón de las Bienaventuranzas y en las palabras de Jesucristo sobre el amor.

Mandela hace esta reflexión en la última página de su autobiografía: «Los largos años de combate por la libertad de nuestro pueblo, se convirtieron en lucha por la libertad de todos: blancos y negros. Supe que el opresor necesita ser liberado tanto como el oprimido, porque aquel es prisionero del odio, mira a través de los barrotes de su prejuicio y su estrechez de miras».

El cristiano que renuncia a ser vengativo, no es por ello una persona que debe acogerlo todo pasivamente. Tiene la posibilidad, incluso el deber muchas veces, de hacer valer sus derechos como cualquier ciudadano. Lo que no puede hacer es dejarse llevar por la ira, por la sed de venganza, por un instinto primitivo de hacer mal a otros aunque se hayan portado mal con él.

Reivindicar derechos y no vengarse son actitudes compatibles. Fray Luis de León fue desposeído de la cátedra de Salamanca por rivalidades académicas que le llevaron a la Inquisición. Cuando, cinco años después, la recuperó tiende la mano a su difamador, avanza hacia la tribuna y pronuncia la famosa frase, como cerrando un paréntesis: «Decíamos ayer…».

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Articles
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.